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Un poema sin terminar ( les pido ayuda)

¿Me hundiré fantasma, en otro mundo,

como aquel oculto en las tinieblas invisibles

de una alcoba donde bufan

los caballos con crines de iracundia?

 

 

¿Te seguiré cardumen, en las corrientes

con ese trompeteo  militar

que no sabemos cómo alista peces

en cada puesto de batalla?

 

san telmo 6

Los espero en ecomedios.com/

El próximo sábado 3 de noviembre a las 14 hs de Argentina, en el programa de Gimena Mirantes “Así somos… solidarios”, haré una columna en la que llevaremos poesía a la radio:

Invito a todos mis contactos reales y virtuales ya que además de leer algún poema aprovecharemos para difundir nuestra revista: El Camaleón Fatigado.

Agradezco a ECOMEDIOS por la invitación y permitirme este espacio.

http://ecomedios.com/
AM 1220

Abrazos afectuosos y cameleónicos para todos (amigos y amigas, oyentes, lectores e impulsores de instrumentos esenciales para cumplir con la condición humana más imperiosa: transmitir cultura):

Lu

(se podrá escuchar por internet, naturalmente).

CETRERÍAS

 

CETRERÍAS.


CETRERÍAS.

Reconozco haber bajado la guardia,

Me confié,

enmarañé mis sentidos.

Soy un ave rapaz

por aspersión,

pero podrás llamarme tigre o gata.

Pertenezco a la familia de los felinos,

a fin de cuentas,

casi humana.

Cuando no era obligatorio

dejar constancia de fe bautismal

Rasputín me desgarró el alma.

Necesité un boticario.

Encarar las ventanas

mirando al sol,

fue una primera solución al vacío.

Otro lobo estepario

con gloria de taumaturgo

despertaría el más álgido de los instintos.

Mi personalidad es una encrucijada y

estoy diciendo mucho …

En un foro de cetrería

encontré una habitación muda

para ejemplares adultos,

el hurón hay que usarlo con moderación,

mas no son adultos ejemplares;

cambian su plumaje

en función halconera.

Corto vuelo de los pájaros

en abstracta quietud de laberinto

en las pistas de frontón, con sus techos

de asbesto y Uralita.

Algunos consejos pueden ser útiles

para limpiar los materiales

y que no se encharque

el dolor.

Construye un sumidero

para que evacue.

Es que quiero poner coto de caza por Navidad.

Yo no utilizaré el césped artificial

(que es como de fibra)

ni tampoco cordel grueso

(la típica soga de atocha).

Nunca he necesitado escarpias

ni mantenido gavilanes,

buena opción era alicatarlos.

Escóndete un buen rato

antes del disparo de cerca

y si permaneces en silencio

alguno acabará por salir a comer.

EL ARTE DE COCINAR LENTEJAS

 

El arte de cocinar lentejas

È una notte senza luna

ubriaco canta amore

alla fortuna

(canción popular italiana).

O kei – me dijo entonces.

Soy un ebrio insalvable.

Yo me negué a escucharlo

y acepté un cigarrillo

aunque nunca he fumado.

 

El humo me envolvió

y amanecí en su alcoba

con la persiana baja,

al mediodía en punto de un mar de telarañas,

tendida a su costado

con un regusto a vino todavía en los labios.

 

Me apretó contra el pecho de varón incendiario.

Mi corazón rugía.

Mi corazón berreaba.

Mi corazón latiente al albur se entregaba.

 

No apelo el resultado.

Acepto mi derrota.

Mi borracho vivía al filo del abismo,

con el tacto exaltado de quien pronto se olvida

las ofrendas de almohada.

La nariz embebida, los pómulos bizarros

sin lengua me insultaban.

Qué importa que él hubiese

hackeado mi escalera del sexo imponderable.

 

Prematuro es el parto de quien nunca ha gozado.

 

Fabricaba guirnaldas y barquillos

tal un padre perfecto que naufraga.

Adoraba mi nombre

con devoción de santo flamante divorciado.

¿Qué importancia tenían los vómitos del cuerpo,

su pasado prohibido,

el presente esfumado en las garras de Ubriaco?

 

Su amor me amamantaba.

Tenue luz milagrosa de anzuelo sin carnada.

Eran sus brazos fuertes

de roble estacionado a la vera del mundo.

No temía perderlo

pues lo había encontrado tirado en un umbral,

como una cosa usada que los ricos desprecian.

 

¿Los besos?

Ah… los besos.

¡Cuántos besos le daba!

Con hipo, con ojeras

prístinos, emponzoñados

con venturosas juergas (señas)

donosas (jocosas) y calcadas.

Con cansancio, revuelos,

con prisas y con pausas,

improvisando el arte de cocinar lentejas

en ollas chamuscadas.

 

Qué importaba que fuese

aquel borracho consuetudinario

-con resacas de pena, me decían-,

si al verlo, recompuesto

su mirada inflamaba los cielos y la Tierra,

alfombrando de rojo

mi Estrella desdichada camino hacia la Meca,

rumbo el sol, como Ícaro,

hacia el Templo y la Plaza de beatos y réprobos,

con orejas cortadas

por los vientos del Malo,

destinada a la hoguera.

 

 

 

 

lucia f

 

 

 

EL CÓNDOR

EL CÓNDOR

(cuento de horror)

Estaba sobrevolando la alta cumbre mendocina cuando sintió un impacto en el ala izquierda de su avioneta.
Maldijo acusando a la tormenta que lo había sorprendido contra todo pronóstico. El equipo de radio dejó de funcionar. Intentó usar su teléfono inalámbrico pero la mala racha lo seguía. No tenía baterías
Al fin aterrizó con la esperanza de que los radares detectaran con facilidad el sitio de su locación.
Fue cuando aparecí delante de él, que había descendido de su helicóptero ante el inminente peligro de explosión
Era más alto y corpulento que yo, pero al verme desplegar mis alas negras y azules el miedo lo gobernó soberanamente, por primera vez.
Nos detuvimos conmovidos por el centelleo de nuestros ojos como frente a un duelo inevitable, hasta que bajó su nublada vista y lloró.
Yo tenía la mirada hambrienta. Y él supo al entregarse, que ya era carroña del destino.

 

condor alas azules