Consejo

Consejo.

Déjense de andar

por los pasillos oficiales

pidiendo la limosna de una beca,

un palco donde actuar, un premio, un auditorio.

Es harto inconcebible

que se llamen artistas los mediocres.

Ni intuición primigenia

ni Dionisio los riega.

Son nenes de papá

jugando en la comedia a ser famosos,

a venderse en Europa, descarriados,

dispuestos a codearse con los reyes,

en turbios escenarios donde suenen trompetas.

Nadie puede responder qué es el arte:

si el hedor de las mieses o la vida

cumplida,

si un escudo del miedo,

si epíteto del hombre

que desgarra imprudente mansedumbre o leyendas.

Nadie puede decir qué es,

y sin embargo,

se disfraza con máscaras añejas

adosadas al carro triunfal de los creyentes,

convulso como

una novia virginal en tinieblas.

¿De qué cielos vendrá, de qué planeta,

la palabra radiante,

el plasma demudado sobre tela desierta?

La potencia del viento

ululante confunde

y en cenizas expande

la secreta ironía

de notas musicales.

Nos embeben los tiempos

en larga cortesía

y el aspirante vuelve

cada vez con fe nueva;

se acomoda el zapato;

se persigna ante el monstruo;

aborta su talento y, con vergüenza,

agacha la tristeza.

( poema publicado en Letralia y levemente modificado para  Premio Consuelo )tapa-web PREMIO CONSUELO

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