La chatarra

Llamarlos chatarra es darles cierta jerarquía

de objetos inútiles

y contestarle al timo de su inepcia;

por poco un acto heroico

en la colina,

que bebe de la generosidad

de nuestro arcoiris de lágrimas cerradas

con sol en las espaldas.

Dicen que aman la poesía,

per se,

-quien lo diría-,

con gráciles metáforas

de frases hilvanadas

con punta gruesa,

hilo Cadena o Tomasito

y el ojo fino de la aguja,

que la presbicia nos impide enhebrar

en las noches sofocantes,

en que los antifaces de las carnestolendas

se parecen a la luna en cuarto menguante

sufriente y moviente

como un clavel del aire.

La floración de la energía

de las costureritas de Perón

y Eva

hoy se transformó en diáspora

de talentos dimitentes

que estudian en las Universidades

para escapar de cuencas infectadas,

bochornosas,

hacia un destino imperial

que pague en oro negro

lo que se pierde en plata dulce

cada día.

Las fallas de que adolece el sistema

que propongo por vía

de combatir con paz

esas luchas fraguadas,

no tiene aspecto de hombre en el discurso,

ni pelo rojo y cuerpo de flacucha

trepidante,

a la hora de dar luz al pueblo unido,

que cocina ropa vieja en las cazuelas.

Se llama con simpleza por su nombre,

ese nombre de pila o batería

con sabor riguroso del resabio

que deja en nuestra boca el desagrado,

la queja,

el sentimiento de impotencia.

El disgusto molitivo aún se ablanda,

al romperse los núcleos de los átomos

con canciones de cuna

de los gatos en el tejado

de zinc caliente

por la guerra fría,

cuando Richard Sastre y Barton Liz

mostraban los ultrajes arrugados

de los Thomson y Williams

que aborrezco.

Y aunque ya soy mayor de muchos años,

y pasé varios fines del mundo sentenciados,

calendarios aztecas, profecías,

Jinetes del Apocalispsis,

fisiones, Nostradamus,

mitómanos y garcas

( si lee un español, que lea jarcas

porque el idioma es uno y es de todos,

como Dios cuando puso la Palabra

en nuestras lenguas babeles pertinaces )

yo vengo a recordarles

que hay rosas invioladas

como aquella remota, secretísima

que Butler Yeats nos puso entre las manos,

nos legó con elipsis de poeta,

y al fin lanzó semillas en los campos,

que dieron pulpa y miel a la esperanza

4 pensamientos en “La chatarra

    • Siempre tan generoso, Alexis.
      Esta semana aparecen los blogs y me dice Andrés (mi hijo, colabora en la revista) que lo mejor es sin perjuicio de que la revista en los blogs saldrá completa ir compartiendo día por día en las redes de facebook e instagram porque es un mayor impacto.
      Dijo que tus fotos son de calidad óptima, pero como no tengo mucha idea de eso, subí las que me fueron enviando. SON QUINCE y ya hay tres en lista de espera para abril. Estamos entusiasmados.
      Abrazos.

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