Archivo | enero 2018

Monólogo del espectador del alma rota

 

 

 

Monólogo del espectador del alma rota

Hablaré de ti, bella alma rota

por una fuerza  imperceptible,

emergida de la caverna

que te vio resignarse

ante cada nuevo hospicio

de revoluciones postergadas.

 

Alma portavoz, tumulto inquieto,

confrontada a lo eterno

genuinamente rota,

erosionada,

calcinada en encajes

de intereses mezquinos.

 

Alma gruesa, raída.

Alma ignota de marcas ancestrales,

con tatuajes que dudan de las bestias

excepto en lo que sienten peregrinas.

Las olas de la mar envidian

tu insignificancia de giros azarosos,

tu inocencia impecable,

tu corporeidad incorrecta

con alas de paloma.

 

Quisiera ofrecer tiempo para amarte,

enseñarte una trampa fundada en argumentos

que curen las heridas de tu pulso

con salmos o caricias de mis dedos.

Se propaga en el agua

 

una muda consigna hasta la opuesta orilla:

el margen implacable que me aguarda.

Y quiera que,

tal vez,

estés callada y rota,

desgarrada y no henchida de catástrofe.

JEAN PIERRE CASSIGNEUL

 

 

 

Este poema lo escribí hoy, y como suelo hacer, lo iré corrigiendo. Lo que no me interesa es reescribirlo. Reescribir es escribir un poema nuevo. Porque toda la poesía habla de lo mismo, sobre todo considerando la obra del autor un macropoema completo: soledad, muerte, amor, locura, éxtasis, el uno y los otros, y poco más que eso.

Varias veces dije: este es el último.  No deberían creerme a estas alturas. La poesía es un vicio incontrolable y la peor de las adicciones conocidas. Sabemos de personas que abandonaron el cigarrillo, la cocaína, la bebida, el juego… pero no conozco a quien escriba o no, deje la poesía.

Últimamente, a fines comerciales he visto mucho poeta (hombre, mujer o xixi) con poca espalda, publicar una y otra vez su poesía reunida. Si advertimos que son personas en la mitad de la vida, ya sabemos lo que habrá que soportar hasta el fin de sus días y de los nuestros: unos doscientos libracos de obra completa que pesarán ocho kilos, como mínimo y una cantidad de libros que serán regalados en las mesas de saldos para poder hacer la siguiente. Una pena.

Lu

Anónimos en la red.

ANÓNIMOS EN LA RED

En las inconsistencias, apoyarse.

Paul Celan

 

 

 

Los anónimos son

desapacibles, medrosos.

El ofensor se dedica

a provocar la afrenta de incordiarnos.

A mitad de camino

entre rima y verso libre

el anónimo provoca

una leve ansiedad,

un estertor profundo.

Hipertensión.

Colapsos.

Hermenéuticas.

Hay algunos anónimos ilustres.

Hay otros con perlitas en los dedos.

Tienen saliva y boca de mujer,

pico de pato,

numismáticas, emblemas, estampillas.

Los anónimos son

vahajes en la puerta de un sepulcro

desconocido.

Alardes de bravura disfrazada.

Los secos esqueletos de la muerte

del alma.

Un silogismo de cobardes.

Una marcha garbosa.

Un zurcido en la falda.

El nombre del anónimo es el tuyo,

-quiera Dios o quiera el Rey de turno,

vulgar tragicomedia-.

Escrito lo imagino en tinta de arroz

a cielo abierto.

Tachado por las dudas.

Puerco espín coronado.

Crepuscular.

Ausente.

Significa lo mismo en cada gesto.

El modo de apoyar inconsistencias

La vana levedad del ser fluctuante.

Lo frágil, lo fugaz, lo vacilante.

La gota de rocío. La tristeza.

El tuyo es nombre de todos los nombres

de agónicos hatajos esparcidos

a fuerza de luchar en las tormentas.

Anónimo articula con Recuerdo.

Desata murrias o melancolías

en saga,

en línea recta o serpentina.

El mensaje va dentro del poema.

Desembocará anónimo en los ríos

de lágrimas selladas.

El poema carece de pronombres,

de motes, semejanzas y alusiones.

Desbroza el corazón, de toda laya.

El corazón anónimo cloquea.

Por no olvidarte, aquí, en esta noche

las letras se han quitado el apellido.

Estoy hundiéndome,

sumida en voces sin orquesta,

cumpliendo el sacerdocio de añorarte.

Cloc. Cloc.

Abriendo los correos,

ahuyentando las firmas.

Saltando los escollos, como charcos.

Cloc. Cloc.

Deseando que sea día de sol endomingado.

Es un trabajo duro.

Lo siento. Estoy exhausta.

 

 

 

Alexander Rodchenko, Stairs (Lilya Brick), 1930

 

Foto de Alexander Ródchenko

Aleksandr Mijáilovich Ródchenko (San Petersburgo 5 de diciembre de 1891 — Moscú, 3 de diciembre de 1956) fue un escultor, pintor, diseñador gráfico y fotógrafo ruso catalogado como de los artistas más polifacéticos de la Rusia de los años veinte y treinta. Fundador del constructivismo ruso. 

Agradecimiento a Dolors

 

Agradezco a mi querida nueva amiga Dolors Sans Libra M
por su elección de este poema para su canal de recitado.

Tiene una voz increíblemente apropiada. Utiliza el seudómino Libra M,
por el que es conocida en España y tiene un programa de radio.

Recomiendo que sigan su grupo. Es un remanso en medio de tantas noticias aturdidoras de la red.

Un poema de la escritora argentina Lucía Folino
YOUTUBE.COM

STELLA MARIS

Descalzo por la playa
el hombre plateado la huele.
Está su riego de agua
en el aire marinero
y en el ruido vertical de las olas.
Es el eclipse de sol
del mediodía que lo aturde
y le quema los pies.
Atavío de mujer caracola,
Stella de navegantes solitarios
con huesos de vapor
luciendo alegorías.
Mejor no pensar más.
Le dará
hambruna de besos de lengua
y tendrá que volver a consolarse
con la página en blanco,
su retablo de duelos.

Poema del libro Acuario Plateado por la Luna.

Retablo de duelos es mi primer libro y página en blanco, el primer poema (tres versos. Fin y Principio)

 

Críticos y poetas

 

En esta era en la que abundan los cadáveres,

un deprimente calambre nos pinza

el brazo con que hemos de advertir

patéticas verdades

y somos un muerto más en el proscenio

dispuesto a convertirnos en pasado soplo.

 

Un crítico se queja del sobrante de poetas,

los llama fracasados,

y apela a un vergonzante seudónimo,

para herirlos.

El hombre, que no ha de ser trigo limpio,

pues escribe en “Etiqueta negra”,

esa revista que pagan los narcos del Perú,

edita en puro plagio,

con un núcleo agravante selectivo,

porque se queda a medias del problema

y banaliza el objeto de su envidia.

Demás está decir que reproduce

algunas duras frases que he tenido

contra tribus de jóvenes y viejos

que ostentan el oficio de poeta

como un noble atributo de linaje

y a la hora de actuar como prohombres

deudores de Melpómene y Erato,

-que los dioses se apiaden del engendro

que espera ser reconocido en su arquetipo-

no hacen sino tocarse los cachetes,

una a uno, otra a otra, uno a otro, otro a todos,

tratando de despertar de la gris nebulosa,

que solo muestra níquel,

donde ellos antes  vieron oro y plata.

Esos confunden al mejor pintado.

“Siempre habrá alguna editorial

emergente

interesada en rescatarlos del olvido.”

dice el maltratador,

amigo de las mafias.

El pulpo comercial usa y abusa

de sus galerías monótonas

que mezclan el estiércol con los mitos,

la virtud y el deseo,

Afrodita sin amor,

Marte sin guerra.

Hace unos minutos sonó el teléfono fijo

en mi casa.

¿Aquiles mató a Héctor,

por vengar a Patroclo, su divino amante?

No.

Era otra publicidad de empresas “emergentes”

que salvarán al mundo.

La épica de estos tiempos modernos

nos enseña

que una rueda de carro es menos rueda

que el sórdido esclavista,

bruto hereje que corta las rosas del rosal

de la cultura y las momifica como un ocultista del medioevo.

Ni que hablar que merecen aprecio y reconocimiento

siete mil millones de homínidos que circulan por la Tierra,

pero… el poeta, ay… decadente o inspirado,

buen o mal narrador de retardado trueno,

ilustre desconocido de la calle,

sopesa cada verso y embelesa

de imágenes luctuosas e inocentes,

eróticas, mordaces y esmeradas,

la tísica mañana del oficinista,

la negra* caverna del minero,

el cenagoso roquedal de los obreros,

y esquiva la pelota ante el puñal involuntario

subordinado a un edicto previsible:

el de ser acusado de soberbia

por su hueca vanidad de salvavidas.

Como espuma en el mar presiente su destino:

no abdicar ante el moho

que cuelga de tejidos inalámbricos

y enmaraña el pavor y los sentidos

empecinado en que sus frutos se cosechen,

se consuman y siembren las semillas,

no descartando aún, que se pudran las cáscaras

tan rápidamente como desaparecen las olas, a lo lejos.

A estos impetuosos tontarrones aplaudimos:

¿Qué tal va, inventor del tropo*

y la metáfora?

 

 

 

Del libro “Venas al Menudeo” – Pasión de Escritores, 2015

En el original:  cruenta por negra (caverna), puñal por abismo, espejo por tropo.

 

 

i love the rom...

 

                                              Ilustración tomada de I love the romantic

 

 

Se puede escuchar aquí. Tiene algunos errores. Lo lamento. No puedo editar.

ANIVERSARIO DE MI MADRE – CARTA DESDE VENEZUELA

 

Hoy mi madre cumpliría 90 años.

En homenaje a su permanente solidaridad con los que tenían aún menos que nosotros, que era bien poco, me aparto de la poesía para pedirles este gesto para la  liberación del pueblo venezolano. 

 

Gracias a todos los que están respondiendo, compartiendo, reaccionando ante la carta de nuestro amigo, el valiente Josue Pineda de Barquisimeto.

Un testimonio real que nos llegó al mail de El camaleón fatigado, desde Venezuela.

Dado que la revista digital es un ámbito donde caben todas las ideologías y todos los pensamientos poéticos y narrativos, la compartí por mi muro personal, porque confío en que la revolución social está en las redes y que la presión de la opinión pública internacional puede obrar milagros.

 

 

https://www.facebook.com/folinolucia/

 

Abrazos de corazón.

Esa mujer no me quiere

 

ESA MUJER NO ME QUIERE.

 

(Poema dedicado a un amigo que se quejaba por la falta de correspondencia amorosa de una mujer)

 

 

Esa mujer no me quiere.

Lo he intentado todo.

He cambiado de perfume,

de peinado, los hábitos;

me he vestido

como su dandy favorito.

Esa mujer no me quiere.

Ella espera a un príncipe azul.

Me olvidé de la rana

que fui en los charcos del pasado.

Le envié flores rojas,

postales amarillas,

bombones de licor

rellenos de granadina.

Esa mujer no me quiere.

Entremezclé mis caricaturas

en sus paquetes de caramelos.

Le regalé la luna

con cuentagotas.

Le escribí cartas de amor,

de odio,

de informaciones varias,

en cursiva, en gótica, en imprenta,

colgué anónimos mensajes

en sus ventanas y silencios

porque le recordaran mi nombre,

y se dibujara en sus labios

la sonrisa.

Esa mujer no me quiere.

Fueron inútiles los versos pasionales

y la acústica intrumental.

Le fui fiel por naturaleza,

infiel por darle celos,

arañé a golpes el portal de su cuarto,

dejando diabólicas cicatrices

en la madera.

Esa mujer no me quiere.

Caminé por las cornisas.

Malvendí mis caprichos

al viento de agosto

por seguirla.

Le enseñé groserías

a su loro americano.

Leí los libros de su biblioteca.

Esa mujer no me quiere.

Soy alto, joven, guapo y elegante,

según dicen.

Hago deportes. Tengo un gran empleo.

Meneo las caderas al bailar.

Un buen partido.

Esa mujer no me quiere.

Me lo ha dicho mil veces.

-No te quiero.

-No te quiero.

-No eres para mí.

-Véte.

Le compré un anillo de brillantes,

que rechazó sin sorpresa

ni compromiso.

Perdí mis ahorros por ir tras su pastura.

Me arrastré a sus pies, por los países,

me subí a su cima

y naufragué en sus huracanes.

Esa mujer no me quiere.

Muchas bellas mujeres

me adoran,

me asedian expectantes,

me acarician el cuello

con ternura o lujuria.

Muchas bellas,

no tan bellas,

muchas maravillosas mujeres

rubias o morenas,

bajan mis pantalones

con los dientes,

con sensual desparpajo,

me susurran palabras

que guardaré solamente para ella,

la que no me quiere,

para su estéril corazón de arpía…

porque esa mujer,

damas y caballeros aquí presentes,

no me quiere ni me querrá jamás;

pero yo la quiero

y no puedo olvidarla

ni por un minuto.

 

 

en la ducha

 

 

La calesita

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LA CALESITA.

 

 

 

(Palabras prevertsibles)

 

 

 

Los piratas chapuceros de Occidente.

 

Los que ocultan la daga

 

y exhiben la piedra.

 

Las grietas del carrusel anónimo.

 

Las plumas de un gorrión descolorido.

 

Los despojos del organillero.

 

Las palabras del coloquio

 

y las cifras del Purgatorio.

 

Los amantes del cañón.

 

Las banderas del dueño del circo.

 

Los payasos del circo.

 

La arcilla de los profetas pesimistas.

 

El pundonor de los sobrealimentados.

 

Mary Poppins y el deshollinador.

 

La hidalguía de los laureados equilibristas.

 

La copa vacía.

 

El espejo que quiebra la fe

 

con verdades de panteón recíproco.
La calesita de la esquinita sombría.

 

 

En síntesis,

 

todo aquello que me recuerda la muerte

 

y Usted.