El mágico veneno

 

 

Beberás de este mágico veneno

atravesando la Muerte y sus presagios.

Cultivarás visiones del futuro

en bodega del odio destiladas.

Soñarás con dialéctica importuna

a los celtas, los gálatas, los serbios.

Burlarás los etéreos  tintes rojos

con trompas de Falopio de cigarras.

 

Tocarás la ocre piel del sacro muérdago

en los valles sembrados por tu fértil semilla.

Resistirás la daga y la materia

del notable enemigo apasionado.

 

Amarás por deber lo que es amable.

La lluvia del verano que nos moja

que enjuague dulcemente la tibieza.

 

Los tontos infinitos no renacen.

Mi secreto está a salvo del engaño.

 

oficina

11 pensamientos en “El mágico veneno

  1. Hmmmm… sospecho me sobreestimas, hermana; servidor apenas es culto en el culto hacia lo oculto; y ni siquiera tanto, en cuanto a que en estas y otras lides… vamos más bien justitos de todo.

    A lo que vamos: Al estar pendiente de la métrica se me fue el hilo del guión argumental; aunque para ser exactos, eso me ocurrió más en el anterior poema que en éste. Ahora que he vuelto a leer con más soltura ambos dos he pillado el leit motiv cuasi cuasi a la primera en sendos casos. Aparte de que… lo del ‘amor como mágico veneno’… ¡es la parte fácil del constructo, diantres!; luego van apareciendo segmentos más complejos.

    Pero te diré más: El amor para el que se sabe ‘uno-solo’ ya apenas tiene sentido; no al menos al tratar de enfocarlo en un solo objetivo en concreto; cualquier acto de amor, a la postre resulta ser otra forma camuflada de narcisismo una vez se conoce de sobra que los otros son meros reflejos del uno. Para aquellos que retiraron cualquiera de los últimos velos… ya no hay ‘otros’; solo hay ‘yoes’; y…. ¡a trillones!

    Por eso sospecho que para disfrutar y sufrir bien del amor hay que ser amnésico de nuevo y creer que somos entes separados, como nos ocurría antes; dado que, cuando se recupera -si no toda- buena parte de la memoria cósmica… solo se puede amar al conjunto de los seres y fenómenos del logos en su totalidad. Salvo que nos entre un apretón en lo meramente biológico y nos dé por aparearnos… y tal y cual. Pero casi siempre acaba siendo un resultado de una reacción fisiológica.

    De ahí que algunos nos acabemos decantando, más que por el amor en sí y en formato estereotipado… por el humor. El humor es la forma más avanzada de amor. El humor es gratuito y del todo desinteresado; además no se enfoca en ninguna individualidad en concreto; vale pa’too’er mundo al mismo tiempo y no precisa ser compensado con afectos ni caricias… excepto quizás con la risa del “otro”; una risa que se expande si es que viene siendo compartida; y cuando no se entiende el chiste por el resto, con reírse uno mismo en solitario el humor sigue siendo operativo; y los demás que arreen. (No sé si me explico).

    Lo que es indudable al mismo tiempo es que, al menos tal concepto… -el amor- …da para edificar buenas letras, grandes músicas y mejores hazañas creativas; viene a ser, por tanto todo un néctar de inventiva recurrente pero útil, después de todo. Tan útil como necesario… aun cuando tras surcar las altas esferas del conocimiento más silente y camuflado… pierda un tanto de su inicial sentido idealizado.

    Pregúntale a algún maestro zen o a cualquier chamán bien adiestrado en surcar los infinitos ¿qué es el amor? Y te sorprenderás de la respuesta.

    En fin; tampoco quería salirme del tema y profundizar en el aspecto metafísico de la cuestión pero… es que… -creo que ya te comenté en su día- …tengo el problema de que tecleo a toa-pastilla. 😦

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    • Cuántos temas que tocas y exceden el límite de un comentario al pie de un poema, que tiene como todos los poemas de este mundo la virtud de poder contradecirse, porque la idea es que esta porción de segundos en la que lo lees ( u oyes, en su caso ) te dispare sentimientos que has vivido o vivirás algún día.
      Te imaginarás que en los miles de poemas y textos que he escrito a lo largo de mi vida, no hay una definición única y estereotipada para hablar de un mismo polifacético objeto.
      Para disfrutar del amor no hay que ser amnésico sino que hay que tener una buena memoria.

      La originalidad está en todas las acciones humanas. Busca por ahí y encontrarás amor y humor en abundancia.

      Una memoria funesta (como la de Funes, el memorioso de Borges, que no casualmente eligió ese apellido para el señor con la rara enfermedad de la que dicen hay 60 personas en el mundo, que recuerdan cada instante de su vida autobiográfica, y que se sabrán de memoria los diccionarios y los libros más complejos porque alguna vez les echaron un vistazo y si no, mienten) no ayuda al amor, y menos al humor. Al final, te terminas sabiendo los remates y la pieza fundamental del cuento, gag, chiste o escena carece de sorpresa alguna.
      Los expertos en ajedrez, conocen casi todas las jugadas de antemano, porque es posible memorizarlas si estás bien entrenado. Por eso, es un juego tan tedioso pero que causa placer a tanta gente con espíritu competitivo. Es como rendir en un examen de la ESO con el google abierto en el teléfono móvil y a tu disposición. Solo es cuestión de cantidad, la esencia es la misma. No tiene gracia porque no hay creatividad.

      El humor es un asunto que me apasiona. Analizarlo es un placer. Como es cultural no es igual para todo el mundo. Te inquietaría saber cuántos tópicos carecen de humor cruzando una frontera no muy lejana.
      El amor, a su vez, me alegra el corazón. Sentirlo también es un placer exultante. Reducirlo a la cuestión fisiológica es un tecnicismo cínico. Quien lo probó, lo sabe.

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      • (XDD!!) Sí que es cierto que se excede uno casi siempre; ya te comenté a qué es debido. Tras la presente rúbrica postrera, prometo no excederme.

        Aunque entiéndase que solo toqué tres temáticas raíz: 1) El arte como expresión de belleza; en este caso emanada de tu sabio escrito. 2) El amor, como temática utópica tratada en susodicho texto. Y… 3) El humor como contrapartida algo más sólida a la obvia impermanencia equilibrada del anterior; un humor que entiendo pertenece a un rango de percepción de superior jerarquía que su antecesor: El amor…. en términos de bis a bis.

        Porque hablamos de un amor cuyo sentir implica un ‘placer exultante’ a la vez que ‘nos aliena’ como el ‘veneno mágico’ que atesora en su substancia… -tal y como afirmas en tus más recientes versículos dedicados-; una contradicción pues que da fuerza a mis concretas sospechas al respecto y que apunta a que, más allá de ser nutriente de un sinfín de constructos literarios, musicales o artísticos… finalmente queda en nada concreto susceptible de perdurar en el tiempo y en el ámbito del Infinito en el que todos vagamos; como ocurre con todo. De ahí que en su más prístina naturaleza albergue todo un universo de paradoja y absurdo; un sinsentido que todo sabio que rebase la frontera de la percepción mundana se siente obligado a evitar, como cualquier otro fenómeno que implique subidones y descensos, vértigo y náusea… con su consiguiente falta de balance. Un chamán mesoamericano concluiría definiéndolo también en términos de ‘desatino controlado’… como el resto de las actividades o actitudes en que zozobra el ser humano navegante. ¡Para qué hablar de la opinión al respecto que enunciaría un patriarca zen!

        Porque hablamos de un amor que, junto con el temor o el humor mismo, tampoco subsiste largo tiempo en el contexto en el que la multiplicidad se disuelve para dar paso a la percepción pura en la que solo un único ‘yo’ existe… -y por lo tanto solo resta amarse al… ‘sí-mismo’ o reírse uno solo de uno mismo-; pero menos aún persevera su idea cuando se nos revela que ni siquiera este único ‘yo’ comporta una entidad igualmente permanente. Es decir que incluso el solipsismo cartesiano resultante acaba disolviéndose en partículas sin masa devorado por la fuerza creadora y destructora que en su día germinó semejante noción de ‘yo’: La nada.

        El ‘yo’ solo subsiste mientras surja el pensamiento; y el amor no pasa de ser el resultado de una causal sucesión de juicios germinados al capricho de una singularidad ontológica consciente; tal y como acaece con el resto de nociones que acumula el ser en su interminable acopio de conceptos, nomenclatura e inventarios. Claro que algunos argüirán que el amor es la fuerza motriz del universo, la creación y demás etcéteras; temo mucho no se trate de aquéllo.

        Más bien pienso que… -como concluyó el tal Siddhartha- …el vacío al fin y al cabo es el solo principio realista y consistente que da pie a todo y a todos. Lo demás es teocracia, teología y teleología e ‘ideología-idealista’ surgida de la imperiosa necesidad psíquica del hombre de aferrarse a uno u otro ideario permanente y eterno que termina derivando en la rutina ingenua de adorar a una u otra forma de entidad demiúrgica, igualmente mortal al fin y al cabo; aun cuando haya que reconocer la magnitud de su obra; tan hermosa como terrible a la vez de fugaz e inconsistente… al igual que su naturaleza esencial propia. De ahí que solo la compasión personal de… -entre otros- …los budistas y/o los Tzadikim Nistarim del judaísmo… -(¿se dice así)- …cristalicen consecuentes como actitudes objetivas, lógicas, nobles y útiles; por decirlo de otro modo… en los que verdaderamente saben prevalece la tendencia STO en contraposición a la STS (Service To Others versus Service To Self). La compasión pues, también fluye en entornos de comprensión superior a aquellos en los que vaga el amor; entendiéndose el palabro siempre en el ámbito de la relación de parejas, dúos o pares.

        Por otro lado, si para disfrutar del amor hay que poseer buena memoria aun cuando un exceso de ella… -al estilo del tal Funes- …no ayuda ni al amor ni al humor… -arruinándonos el beneplácito de aquéllo-… puesssss, si es posible me lo explique. (XD!!) -(Confieso haberme perdido en este punto… de nuevo)-. En cualquier caso no hablaba de la capacidad de recuerdo de todo lo vivido en el entorno de lo humano sino de la memoria “cósmica” que abarcaría lo acaecido desde mucho antes de aparecer en estos suelos.

        Es posible que ande errado en mis apreciaciones; de hecho… ¡no sabes hasta qué punto así desearía que fuera!. Lo que resulta algo más difícil es que, en relación a estos temas redacte con cinismo; especialmente cuando todo médico, neurólogo o científico de alcurnia te podrá constatar que cualquier fenomenología emocional que perciban los sentidos tiene una componente antecesora… -o paralela- …de índole bioquímica; y el amor… -así como el temor, la risa o el placer- …no van a ser una excepción. Lo que no alcanzo a saber es si fue antes el huevo o la gallina.

        En cualquier caso, mientras la química que subyace en nuestros organismos efímeros nos permita percibir tales disfrutes o sufrires… -y dé a pie a la invención de cualquier conato de arte y belleza como los que tú misma edificas de modo tan erudito-… bienvenidos unos y otros para el regocijo de propios y extraños… per secula seculorum.

        Además del sincero beso merecido que te remito tanto a ti como a tu arte elegantísimo.

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        • Es tan impresionante tu texto, que merecería que escribiéramos juntos un libro de divagaciones filosóficas.

          Solo un punto y después trataré de responder más pausadamente. A los occidentales, una vez que hemos agotado el arte del diálogo a través de palabras en las que hemos convenido consensuar significados, nos parece que hay una filosofía superior (zen, chamánica, poética) que puede darnos respuestas satisfactorias.

          Gran parte de la sabiduría antigua la comparto, en otras considero que hemos evolucionado hacia la igualdad. Nada de patriarcas. Me dan grima.

          A falta del verdadero conocimiento de Dios (Dios es amor, Dios es palabra) muchos se apoyan en el gurú de turno. El tipo que con sus relatos, parábolas o aforismos son tan humanos como ellos pero a los que prefieren asignarles categorías divinas.

          Dado que soy mujer, veo a estos señores del poder conciencial con muy mal ojo. Sospecho de sus mensajes y trato de leer los subliminales que esconden con bastante astucia para el resto de sus congéneres pero no se escapan a las entrenadas mujeres que inventaron el matriarcado que todavía hoy sigue rigiendo en el planeta nada más y nada menos que por los delirios sexuales que las diferencias fisiológicas nos otorgan.

          Muchas gracias por tenerme paciencia.

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        • Fijate si este poema te puede arrojar más luz al respecto.

          Eva en el paraíso.

          Abrió los ojos.
          Degolló al carnero redomado,
          como en un ejercicio cotidiano.
          Fue la hija del Titán.
          La antagonista.
          Fue Musa y Venus,
          diablo endemoniado.
          Caminó sobre el mar con libido de sirena,
          donó su vientre
          a cambio de un futuro prodigioso.
          Amó con el espíritu en la carne.
          Un puñado de hojas mustias reverdece
          en las manos de vírgenes sinceras.
          ¿Qué puede adivinar el gato de Schrödinger
          que el mes de junio no intuyera de antemano?
          ¿Qué hay dos rumbos posibles?
          ¿Nacer-Morir?
          ¿Resucitar en niebla de Mesías?
          Aquí habita nuestro invierno
          y lejos el verano
          es un anacronismo conocido,
          con fatal desenlace para ambos.
          Los planos son curvados en el cielo,
          en razón de la senda obligatoria.
          En el infinito, las paralelas se cortan
          y nadie sabe si es verdad la Ciencia.
          Las mojigatas flores silvestres se desnudan
          en las playas desiertas o con grutas,
          y se visten con pieles de cordero
          los lobos furibundos,
          si las piedras adánicas husmean.
          Ha nacido mujer de una costilla
          del unívoco efebo de los sueños,
          que fuera Hecho de Tierra
          con un soplo
          de música silbada por estrellas.
          En este manuscrito,
          con sus versos gastados de epopeya
          y vicios de sintaxis por la afasia
          de una ausencia precoz,
          hay algo de invisible a los oídos
          de aquellos que conspiran con visera.
          El estampido de un cañón avisa
          su eterna persistencia de enemigo.
          Es una guerra.
          La fértil emisaria absorbe toda culpa
          como madre de un hijo caprichoso.
          No encuentra una manzana sino un hueso
          por salvar de sus fuegos y avalanchas,
          morteros, avatares y renuencias,
          en el oasis donde se ha esculpido
          -díganlo de una vez y hasta el cansancio-
          una diva emergida de las aguas
          víctima de una destinación que la acorrala;
          con paciencia de planta,
          igual que un eucalipto originario,
          con poderes balsámicos.
          Su flora
          se desflora entre los dedos
          en una antigüedad ingrávida,
          levemente remota.
          La tortuga es un símbolo de hembra,
          la marina y terrestre criatura.
          La tortuga se ajusta a un nuevo péndulo,
          esconde su cabeza
          en un caparazón que la clausura
          del caos que acontece;
          y su huella es tan lenta como el trance
          en que Eva descubre su locura,
          después de una vigilia milenaria.
          Expectante y sumisa,
          recobra y descalabra
          la oruga que la oprime.
          No nos vengan con cuentos de mascotas,
          historias de monótonas historias.
          El quelonio es Mujer como Dios mismo.
          Punto de mira y de inflexión.
          Su rictus. Su mandíbula.
          Ímprobo obstáculo
          que tuvo que sortear la Mitológica,
          para ser aprehendida en nuevas redes
          de espejos roncos con fácil oratoria,
          sin dar un paso en falso, destripada.

          Por esta noche,
          me quiero ir a dormir
          al paraíso, sola, sin nadie alrededor
          que balbucee
          si el huevo o la gallina o lo contrario,
          sin lenguajes que digan vaguedades,
          refranes insolventes,
          ni sombras de Verdad indubitable,
          hasta el Final del Juicio de los Tiempos,
          como hizo la tortuga
          en el primer anclaje al parlamento,
          depuesto por su espalda y su constancia,
          para arribar, espera que te espera,
          a naufragios veniales
          que prefiguran y absuelven
          maltratos vejatorios y humillantes.
          de fría e insolente reticencia.

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            • ¡Una pasada, hermanita! Te superas. (¡Ya te digo!)

              Pero mañana te comento dos detalles con respecto a la respuesta que me otorgas en el apartdo de ‘filosofías compartidas’… que hoy andamos algo espesos… -(pa’variar)-.

              Porque en lo que concierne al poema… ¡no añadía ni quitaba ni una coma, fíjate!; aunque… eso sí: Me asalta la curiosidad en cuanto a las mayúsculas usadas en… ‘Hecho de Tierra’ …en el segmento de…:

              [ “…del unívoco efebo de los sueños,
              que fuera Hecho de Tierra…” ]

              El libreto este tiene sentencias espeluznantes como esa de…:

              [ “Caminó sobre el mar con libido de sirena,
              donó su vientre
              a cambio de un futuro prodigioso.” ]

              ¡Brutal, pues!

              Muchas gracias por tu cálida y hospitalaria tolerancia lectora.

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            • El significado hebreo del nombre Adán es: Hombre de la tierra. De tierra roja

              Cuando gustes seguimos con las divagaciones. Muchas veces leí el coloquial “estoy espeso” pero no logro entender si es molesto, cansado, irritable, fastidioso o qué significa.

              Me gustó mucho la reseña sobre ski.

              Besos.

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  2. ‘Güeno’, ‘güeno’, también, hermana.

    Aun cuando no los acabe de entender al cien por cien… (XD!) …tus textos rezuman una musicalidad erudita, siempre. Y eso mola.

    Un veneno un tanto adictivo… -supongo-.

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    • Mi estimado Alex. Este poema no me parece difícil de comprender si nos atenemos al hilo de lo que he venido escribiendo ni de la tradición poética y para decir verdad pienso que a alguien tan culto como tú no le sorprenderá la alegoría: Amor como mágico veneno. Muerte y reencarnación recurrentes en sus límites. Solo los tontos no renacen de sus cenizas y creen que el amor se encarna en una persona dejándose morir en esa idea patológica. Aunque haya más Werthers que Don Juanes en la historia de la humanidad.
      ¿Adictivo? Ay… si te contara.

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