El aire que deploro

El aire que deploro

 

La calle estaba oscura.

Los alimentos comenzaron a heder

en estado de putrefacción.

Las cucarachas escapaban de las alcantarillas.

y las cloacas desbordaban pus y miedo.

 

Llegaron los policías, dijeron

boom boom

y recogieron las evidencias.

Los ruidos se desplegaron

en el aire que deploro;

el fermento de grilletes y de esposas

adiestraba con su modo hierático y ronco

el canto ancestral de sumisión y venganza.

 

El desalojo era total

en la marchita madrugada periférica.

La redada había sido un éxito.

Los sargentos fueron ascendidos.

La paz restablecida.

Las jeringas esterilizadas.

No quedaba un solo vestigio de banquete

sobre la faz de la tierra.

 

El destino de la escoria fue una incógnita.

 

El poder omnímodo anunciaba el descubrimiento

de una nueva droga

para controlar el apetito.

 

 

 

 

 

 

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