Archivo | octubre 2017

Basta una ojeada // Soy argentina

 

2.-

Basta una ojeada

para entender el mundo,

sus derrumbes y su renacimiento.

Apenas un vistazo superficial

para embelesarnos

con sus tardanzas y su prisa.

No más de una mirada

que procure mansedumbre;

una advertencia de los seres de paz

envidiada

por los desafortunados,

desoída por los pacatos,

admirada por los dioses.

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3.-

Estoy vacía de hostilidades

con una eternidad soñada en la conciencia,

lejos del laberinto

y su monstruoso minotauro.

Oigo la música de los cinco mares,

descreo de las patrias,

vivo en el reino del desorden

porque amo el litigio del caos

con la fuerza de una pronta salvación.

Rehúso aceptar

la excentricidad de la muerte,

lo excepcional de su ocurrencia

una sola vez en la vida.

Soy argentina.

Mi historia es la del mundo.

 

 

 

La tumba de los leprosos

Este poema que tiene más de diez años hoy es completamente vigente en el planeta.

LA TUMBA DE LOS LEPROSOS.

 

Aburridos de la vida,

rubios o morenos padres de la misericordia,

caridad contaminada,

asesinos a sueldo,

caballeros de la melancolía,

parroquianos que se embriagan

entonando la ecuménica plegaria

de la meteorología,

dueños que copulan con el dinero,

todos,  locos y conversos,

inhumanos cañones sin pólvora,

paladines sin mosqueteros,

hablan de verdades

y nadie sabe que la verdad

no existe:

Vanidades.

Es una ficción lenguaraz,

un relativismo manipulado,

una intención fallida,

la verdad es mentira

y la mentira huele.

Una herida que duele.

 

Escorpiones como cangrejos que van hacia atrás.

maldonado uno

Pero soy mortal, y eso ayuda /Nadie escucha // (de Bíblica)

Pero soy mortal, y eso ayuda / Nadie escucha // (de Bíblica)

 

5.-

 

En la babel turbulenta

hay una jerga incomprensible.

 

Los caprichos egoístas

traquetean azarosos.

 

La lengua es un cartílago

y al igual que los músculos

debemos entrenarla.

 

Me acusan de herejía los políglotas.

Pero soy mortal, y eso ayuda.

 

 

 

 

6.-

 

Se intercalan palabras entre dos comentarios.

Nadie escucha lo que el otro dice.

Nadie quiere escuchar lo que el otro dice.

 

Ninguno está dispuesto

a limpiar  sus herramientas marciales,

sucias de la pólvora que ha contribuido

a justificar sus existencias.

El odio es tan finito como

las cámaras secretas de Sumeria.

 

Los pueblos diezmados

habitan en la sospecha

de las nobles intenciones

y en simulacros fatuos  (o fatuos simulacros)

de  espíritus rastreros.

 

 

turquesa
El poema 5 termina con una respuesta que me dio  Gallego Rey y que me parece muy afortunada.

 

El penúltimo verso deja abierta la duda de cómo debería escribir ¿simulacros fatuos o fatuos simulacros?  La idea es la misma pero dudo sobre la afinación del verso.

 

La ilustración es mía (referida a la letra de la canción que traduje para el disco de Lorenzo: La falta turquesa)

Bíblica (esperando un imposible)

 

Esperando un imposible

 

 

Ay, Madre de todos los cuentos:

dame tu pueril consolación

para persuadir al  ausente.

 

Ay, Mitos de campanas que aúllan:

resuenen con la fuerza de los carceleros

llamándolo por novena vez.

 

Ay, Señor de la Literatura:

devuélveme a mi  amado

perdido en la tiniebla.

 

Ay, Lector de nimiedades:

Perdón por mi desafuero

y ampárame,

de la imperturbable inconsciencia

de quien espera un imposible.

 

 

 

 

oleg oprisco

Nam myoho renge kyo

Ayer escribí nueve poemas inspirados en este tema:
(no te asustes, solo copiaré dos)

Nam myoho renge kyo

1.-

Plegarias inspiradas

en  lenguas aprendidas.

Tú dices la oración

yo te contemplo.

Cuando el hielo se funda

y  las aguas destruyan nuestra casa,

la pompa conjugada

será la pertinaz semilla

que nos aferre al cielo.

 

 

(…)

7.-

Vamos a remolcar ese remolque.

Vamos a desdoblar sus dobladillos.

Vamos a reembarcar nuestras barcazas.

Vamos a cimentar viejos cimientos.

Vamos a acariciar con la caricia.

Vamos a modelar sendos modelos.

Vamos a empavesar en las pavesas.

Vamos a romper fuego en los fogones.

Con un dialecto escrito en las tinieblas

vamos a recurrir todo recurso,

con una ingenuidad superlativa

volvamos a leer  en las leyendas.

El puro amor vence la duda.

La duda indubitada lo confronta.

 

 

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Apóstrofe contra el Nuevo Perdidismo Iberoamericano.

Colombia:

Tú que sufres la tiranía del caos,

que has sido testigo por derecho propio

de los abusos,

de la ignominia,

de la violencia y la furia de malvados

y profanos,

ruega conmigo,

para que la cría de víboras que mintió

repte por el fuego y Dios nos salve

de tanta letra escrita en diarios de la mafia

por la oligarquía preñada

de pestes y calderones,

que se alimentan con vil basura de albañal.

 

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Este poema, dedicado a Colombia, lo escribí hace muchos años, cuando nadie hablaba de la “posverdad”, como un dicterio contra el Nuevo Periodismo Iberoamericano creado y malversado por Gabriel García Márquez. 

¿Qué hacen los poetas?

 

¿Qué hacen los poetas?

Lo que un poeta herrumbra con su canto

son las fuerzas opuestas a la vida,

el conflicto de aquello que se hierve

en la fuga de su perpetración.

Lo que un poeta siembra por exégesis

es que no existen causas sino efectos;

preconiza el olvido,

la defensa del ser,

su crucifijo,

la escultura dinámica del nombre,

el altar de intenciones desqueridas

y avizora

los puentes que transfunden

su viva exaltación en artificios.

Poeta en consonancia con su tiempo:

En cada subrepción hay la palabra irrecusable,

un sostén de prosodias,

un barco que navega hacia el espacio

del que nunca debió haberse apartado.

El poeta ama lo que sufre ante el espejo:

la exquisita  fortuna de belleza

en la inmortalidad sesgada

que lo apabulla

con opuestas tensiones y epidemias.

Vulnera las furtivas  catedrales del idioma

convicto por fundar su propia lengua

como una religión inmaculada,

yermo al borde de un cielo trashumante.

Y cuando el poeta olvida que su oficio

es crear lo fulgente sublimado,

y escribe del amor

de los humanos,

como aquellos  infaustos aturdidos

que van a desovar a un mar colmado

de pérfido despecho,

de traiciones

y sombríos rezagos del espíritu,

afina su badajo en diapasón

 

y su labio relincha y alza vuelo.

912930

Poema inédito en crudo.
Lu