Archivo | septiembre 2017

Encrucijadas contraculturales

Encrucijadas contraculturales

 

 

Víctima de cariños subalternos,

de encrucijadas contraculturales,

de vuelta a los amores ancestrales

del hombre que aclamé en tiempos modernos.

 

Pasamos los febreros sin inviernos

metidos en peceras de corales

entre ríos de sal, cañaverales

morados del calor de los infiernos.

 

Espero que llegando a tu concierto

con el canto de cisnes y guitarras

me admita  tu honradez como invitada

 

impaciente del golpe ante un desierto

de puertos donde claves sin amarras

el destino de luto en nuestra almohada.

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¿Qué significa el mechón fuera de sitio?
Nada.
Es una selfie.

 

¿Qué significa el soneto?
Nada.
Lo que quieras que signifique.

Los anónimos

Recordé este poema porque apareció el Diario de un incesto, y no solo es un libro corto, malo y provocativo sino que se lo proyecta como un gran evento cultural.
Este tipo de anonimatos me repele, porque afirmar que es un testimonio sin decir quien lo dice es perverso. Ya tuvimos un Diario de Ana Frank del que siempre sospeché, y al fin se supo, no era de Ana Frank.

LOS ANÓNIMOS.

En las inconsistencias, apoyarse.

Paul Celan

 

 

 

Los anónimos son

desapacibles, medrosos.

El ofensor se dedica

a provocar la afrenta de incordiarnos.

A mitad de camino

entre rima y verso libre

el anónimo provoca

una leve ansiedad,

un estertor profundo.

Hipertensión.

Colapsos.

Hermenéuticas.

Hay algunos anónimos ilustres.

Hay otros con perlitas en los dedos.

Tienen saliva y boca de mujer,

pico de pato,

numismáticas, emblemas, estampillas.

Una marcha garbosa.

Un zurcido en la falda.

El nombre del anónimo es el tuyo,

-quiera Dios o quiera el Rey de turno,

vulgar tragicomedia-.

Escrito lo imagino en tinta de arroz

a cielo abierto.

Tachado por las dudas.

Puerco espín coronado.

Crepuscular.

Ausente.

Significa lo mismo en cada gesto.

El modo de apoyar inconsistencias

La vana levedad del ser fluctuante.

Lo frágil, lo fugaz, lo vacilante.

La gota de rocío. La tristeza.

El tuyo es nombre de todos los nombres

de agónicos hatajos esparcidos

a fuerza de luchar en las tormentas.

Anónimo articula con Recuerdo.

Desata murrias o melancolías

en saga,

en línea recta o serpentina.

El mensaje va dentro de poema.

Desembocará anónimo en los ríos

de lágrimas selladas.

El poema carece de pronombres,

de motes, semejanzas y alusiones.

Desbroza el corazón, de toda laya.

El corazón anónimo cloquea.

Por no olvidarte, aquí, en esta noche

las letras se han quitado el apellido.

Estoy hundiéndome,

sumida en voces sin orquesta,

cumpliendo el sacerdocio de añorarte.

Cloc. Cloc.

Abriendo los correos,

ahuyentando las firmas.

Saltando los escollos. como charcos.

Cloc. Cloc.

Deseando que sea día de sol endomingado.

Es un trabajo duro.

Lo siento. Estoy exhausta

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Lucía Angélica Folino

Avellaneda,

Buenos Aires, Argentina.

mail: lafolino@gmail.com

whatsapp: +54 11 55991820

 

 

La camarera (dedicado a Eficarosa por intolerante)

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“La idea es muy simple: aceptar a la gente tal y como es. Aceptarla aunque sea diferente”. Caitlyn Jenner.
Esta frase la saqué de su blog de poesía japonesa.

La camarera

Después de haber agotado El sentimiento trágico de Unamuno y El pingüino vive de Simone Weil los tertulianos se fueron yendo.
Uno por uno. Se marcharon. Solo don Julio (Julito para los compadres poetas de nocturnos) quedó en el rincón de siempre.
Me acerqué tímidamente a retirar las copas de la mesita de “Los heraldos de la abeja”.
-El sentido de la vida no tiene una perspectiva universal, pero es que sus palabras siempre tan esmeriladas propician a un diálogo de borrachos, Julito- me atreví y le dije.
Porque ¿a qué dudarlo? La vida no tiene ningún sentido. En eso estamos de acuerdo, si. O tal vez, no. Me deja perpleja el planteo de la pregunta esa a estas horas.
Yo llegaré a mi cuarto alquilado, tarde. A esa hora no hay ni metros en la ciudad de Madrid. Tendré que caminar quince cuadras bajo la lluvia.
El dueño del apartamento de Alonso Martínez pretende aumentarme la renta de la habitación, por culpa del alza de los precios de inmobiliaria… Usted no me está oyendo. ¿Verdad que no? Entonces permítame que me siente a su lado. Ocurre que cuando llego a la fría habitación de la que le hablaba nadie me espera con una taza de caldo de gallina. ¡Que contradicción! Todo el día sirviendo sopa a los clientes y lo único que quisiera encontrar a la vuelta del trabajo es un plato caliente para compartir con alguien que quiera  conversar conmigo.
Mañana usted habrá olvidado toda esta cháchara. Pero no sabe lo bien que me hace desahogarme con una persona tan importante.
A veces creo, que Dios se ha puesto de mi lado. Don Julio está en el bar. Voy a servirle un vino a Don Julio.
Cuando Ud. me pida el desayuno (mañana, pasado el mediodía) me sonreiré íntimamente y no haré una sola mueca. Mi gesto quedará sellado en la molicie.
Sé que volverá a vomitar antes de la noche y yo seré la única camarera disponible que quede para atenderlo. Las demás ya se habrán ido. La última que permanecerá a hacer horas extras soy yo. Por propia voluntad.
Es que como le decía… no tengo a nadie que ahueque mi colchón y me caliente un cocido.
Si señóóó… usted me cae tan simpático. Tomemos otro vinito.
Sus historias de Tenorio con mujeres variopintas me hacen pensar que estoy frente a una estrella del rock and roll. Un sabio contemporáneo, Julio. Un Mick Jagger, un Keith Richards. Un Charly Watts. ¿Qué digo un Charly Watts? Un Leonard Cohen. ¿Qué se yo?
Me lo imagino rapeando como Eminem, y yo, yo… yo soy la Mala Rodríguez cantándole Nanay
“Su perfil es enjundioso. Su rostro esbirro excita mis argumentos más ingenuos y exaltados.”
Y no volveré a  rimar enjundioso con odioso que después usted se burla y me critica por usar palabras cursis y, además, ya me explicó veinte veces que no se debe decir rostro cuando se quiere decir cara. Pero escucharlo corregirme tan amorosamente me provoca, me sube…
EAAAAAAAAAAA
EAAAAAAAAAAA
EAAAAAAAAAAA
¡Despierte! ¡Despierte! Llegó su taxi.
(Que pase una buena noche, mi querido).

Kabul

La Patria del Horror y de la Guerra.

La Libertad sufriendo encadenada.

La Mujer blasfemada, violentada.

La Paz nunca reinando en esa tierra.

 

Castigos y violencias, ciudad perra,

por dos brazos del odio solventada,

cargando en las espaldas de intifada

ficciones e intereses de posguerra.

 

Discrimina, lapida y avergüenza

su esquiva identidad de incertidumbre

con rabia, a fuego y sangre arrebatada.

 

El dolor que tú inspiras no hay quien venza:

Tu llaga que hoy destila podredumbre

brillará por fe nuestra, amamantada

Forsythia_flower.

Rotuladores

 

Vos de nuevo en la ruta descarriada,

de corazón, ya ves, de buena leche,

yo aquí en mi dormitorio colapsada

por no querer llevarte a una colada

 

que no deja lugar a quien sospeche

que vivo entre tus cuerdas maniatada.

 

Te regalo mis cien rotuladores

que querría robarse el Rey Ladilla,

las líneas de mi rostro entre las flores

con cierto disimulo y apostilla

 

y me pintas en calle Delatores

con  el único dios de la pandilla.

 

Y aquí la peña, acota, se resiste

a creer que aún existen buenas gentes

que regalan amores (si no mientes)

y aplaude buenos gestos del que insiste.

 

Cerrado por derribo en la Utopía,

que ya termina y vuela esta ironía.

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AMIA FOTO ESCRITORIO NISMAN 6 MARCADORES AMARILLOS 1 AFP

Ironía poetizada que me provocó la foto de los rotuladores amarillos y negros (bandera rusa imperial) en el teléfono del fiscal asesinado por el gobierno K.

 

Hijuela

 

Hijuela                                            

              

Quien participa en el caudal del polvo,

que heredamos los nietos del dialecto

bajado de los barcos,

en tercera,

con los bolsillos llenos de promesas

que atestiguan  carencias y pudores,

exhorta al escozor;

igual que los turbios rescoldos

de brasa refractaria a las pasiones,

que queman con su fuego el vaciadero

del anticuerpo inmune,

que debe  restañar la herida

vacilante

del amor circunscripto a postulado y

prestidigitación.

Somos simples tablones de los aserraderos,

con diferentes tintes y tamaños.

Para construir muebles, hemos matado al árbol.

Para sembrar el árbol, mordimos la semilla.

La semilla del fruto,

despojado de su carne mollar,

nos dará sombra,

mientras nosotros aprendemos

a enunciar oraciones

gramaticalmente incorrectas,

invirtiendo en lunfardos de lenguas populares,

pagando en efectivo las minutas,

la hijuela que nos venda y que recubra

la flema y la paloma.

Hemorragia insensata por doquiera:

Adquirimos vocablos que nos sirven

para denominar al dios Ob-Servador,

adjetivo poético de Júpiter.

La fuga de cerebros ceñida a los estrados,

donde la hijuela rompe un inventario

de  bienes y de ruinas,

es una fórmula cargada de triquiñuelas,

de evasiones que desplomaron

a contraluz

su correlato:  Zona franca.

Agrura esclavizada entre evidencias

de “los descamisados de alpargatas”

y  blondos “nenes de mamá”

que recitan discursos rutilantes,

importados de Cuba,

fabricados en las mismas tienditas

del macarrónico mercado

que exporta bancos,

tiempos de  hamburguesa,

malestar, dioses, mimos, cocaína,

resonancias de Hollywood,

guerra virtual, bufones,

hecatombe,

sexo, trompeta,

saxo y clarinete.

Un mundo amarillento,

adoctrinado

por propaganda y lluvia a goterones,

con gemidos de turba

que rastrea al bisonte de Altamira,

y enjuga testamentos como ofrenda.

Juntos hemos creado los abismos

más horrendos,

que separan  al ángulo y su espejo.

Juntos van a pastar nuestros futuros,

que marchan juntos,

con una mano atrás  y otra delante.912374

 

 

 

Museo de la guitarra, Almería.