Los treinta y seis piadosos

LOS TREINTA Y SEIS PIADOSOS
(LAMED VAV TZADIKIM)
Subiste al Monte
Sagrado de las revelaciones
para abrigarme del pecado mortal.
Fuiste mi escudo,
cuando la dureza era una urgencia
y el deceso una trampa;
clamé  tu nombre
y llegó hasta tus oídos dignos
de otra suerte
mi voz como un torrente;
y el cielo con su engaño,
nos cobijó en resplandores
altaneros.
Gracias, Señor.
Treinta y seis piadosos se erigen
en jueces
y adiestran su espada
desdeñando las fortalezas
y debilidades del reino.
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Ilustración abstracta sobre mi poema.

4 pensamientos en “Los treinta y seis piadosos

  1. Creo que hay una errata Lucía, en desdeñando las fortalezas
    y debilidades “el” reino. Ese debe ser un pesado cargo que se otorga a quien no lo desea. Un beso.

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