Fedra

 

 

 

cleopatra

 

Cleopatra, óleo de John William Waterhouse

 

FEDRA

Ho ogni furia d´amore…

Racine.

 

 

Sola ante mí misma,

Impropiamente desnuda,

seca y astillada en piel,

desalbergada

en trazos del tiempo fenecido,

microscópica,

almacenada

en la infausta turbulencia de los años,

segmentada dentro de un orden,

exangüe y fragmentaria en la arrogancia,

subrogada en tiranías umbrosas,

cursi hipopótamo anónimo,

escéptica,

resumen crucial

de novelista deplorable

y trituradora de asquerosidades mundanas,

escalpelo del bosquejo,

hilacha de perezas y furores,

padeciente de injurias denostadas,

con mi santo y seña a cuestas,

centinela imperdonable,

remolona que se condena

en enredaderas liliputienses,

incognoscible, suicida,

bravía a tumbos,

edificio en ruinas con visillos de mal gusto,

doblegado sauce llorón,

quebradiza, demudada,

heme aquí,

como Fedra,

sola.

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13 pensamientos en “Fedra

  1. Para empezar, he tenido que revisar el mito de Fedra, que no me acordaba 😀 😀 😀
    Como te dije, no sé escribir poesía. De hecho, no leo mucha poesía, para ser sinceros, ni soy capaz de “destripar” un poema hablando de su métrica, ritmo, estructura o lo que sea. Lo que sí sé es lo que me gusta, lo que me suena bien en la mente cuando lo leo. Y este poema me ha gustado mucho. No solo por la tristeza, la nostalgia, incluso el desgarro que desprenden sus palabras, sino sobre todo por la musicalidad que tiene: mientras leía cada verso, las palabras (muy bien escogidas para describir un páramo anímico) bailaban (lo juro) en mi cerebro, tal es el ritmo que desprende. Lo aplaudo, con toda sinceridad.

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