De Dragones y Miserias

DE DRAGONES Y MISERIAS.

¿Qué derecho tenían
de humillarnos hasta ese punto?
¿Qué ley les asistía
cuando dejaron la ciudad sitiada?
¿Por qué ocultaron su excremento
en esculturas de dragones
alados y mezquinos?
Las pródigas tilingas petulantes
dieron cátedra sobre odio en los altares
de una raza cooptada por revanchas.
¿Qué causa los urgía
a torcer las matrices del destino,
a plantar su bandera
de corrupciones y silencio?
Los hombres de levita y de corbata
usaron sus mujeres de carnada
en el anzuelo.
¿Merecíamos ser el paramecio,
los cobayos en el laboratorio,
el agua de los surtidores,
la anilina del palíndromo
que tiñe y destiñe del derecho y del revés
las uvas del buen vino natural?
La hostilidad se descuelga en una vertiente;
el acordeón toca melodías perniciosas
y el optimismo venial es una puñalada.

Lucía Folino
(15/9/16)

 

 

 

5 pensamientos en “De Dragones y Miserias

  1. Y llegan lo sucesores con una manta gruesa, dispuestos a tapar las iniquidades cometidas y por si fuera poco el dolor, el pueblo va y aplaude. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Un abrazo.

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    • ¿Debo pensar entonces que los españoles se merecen a Rajoy y su corrupción?
      ¿Y que los rusos merecen vivir en dictaduras comunistas?
      ¿O que está bien que miles de millones de habitantes del planeta vivan en estado de pauperización por sus dirigentes apañados por los países más desarrollados?
      No me resigno. Espero que vos tampoco.

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      • No me atrevería a decir como debes pensar. Pero el pueblo español elige a Rajoy, sin reflexionar. Y carga con las consecuencias de su nefasta política. Luego es corresponsable y consentidor. De los otros no sé tanto. Un beso.

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        • Claro que no me resigno, Lucía. Nuestro enemigo es éste sistema imperfecto que otorga un poder distinto a cada voto y expulsa de los órganos democráticos a los más competentes. Un abrazo.

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  2. Poema del 2014.
    Increíblemente un par de años después se encontraron dragones alados que escondían cajas fuertes en casa del hombre de confianza y asesor del gobernador Scioli. Un K. La chica que aparece es Florencia, la hija de los expresidentes. La expresión: Qué fea, salió publicada en la tapa de una revista que agregaba algo así como qué fea actitud… etc.
    Hoy un fiscal pidió que se la eximiese de prisión (guardaba en su caja fuerte bancaria 6 millones de dólares, que su familia y menos ella porque nunca trabajó, no podrían acreditar ni en siete vidas.

    Se me ocurrió el poema porque visitando una página de un escultor encontré la foto del adefesio de caja fuerte gigante con los dragones alados y pensé que solo los políticos en ese entones al frente del poder, serían capaces de la hipocresía de pronunciarse a favor del pueblo y ocultar su mal gusto congénito. En fin, los K fueron la aristocracia de la tilingada que ocultó con cargos públicos sus delitos graves y gravísimos.

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