El asno de Buridán

Oda pindárica de Dalmiro a Moratín
“¡Ay, si cantar pudiera los hijos de los dioses, lira de hombre,y, cual trompa guerrera de altísona armonía,que ambos polos atónitos asombre, resonase la mía,…”

El asno de Buridán.

 

Cuando el credo reniega de Jesús,

y las víctimas del martirologio

se emberrinchan detrás del Holocausto,

una niebla hiperbórea

se archiva en el destino de mis púas

de lastimada cítara que suena.

El azar es el alma del poema

recita un Unamuno trascendente.

Paradoja casual dicen los locos

amantes de absurdo,

nacidos del ab zurdo ab intestato.

Encuentro simetría en las desgracias

del que tiene que optar ante la duda,

¿menos malo será lo menos bueno

o al contrario, la confusión

nos llevará al peor de los senderos

del asno de Buridán?

Cerveza de verracos, floja y tibia.

Espectadores sementales

de un hórrido y tenaz

pacer de mieses vagarosas.

En busca de la zanja del desagüe

nos viene una tristeza subrepticia;

infinitesimal tragedia bufa.

Al calor del valor de la elección

la orquesta me devuelve ruido o ecos.

No encuentro la palabra aproximada,

el terco talismán, las nervaduras.

La gente que no fue, no será nunca

del cielo que adolece en las ventanas.

El asno es menos burro cuando canta,

el asno es una filfa, una engañifa,

se atreve a sofocar la inconsistencia,

quimérica noticia disfrazada

de crédulo pudor,

de curvas rectas

que cierran en un círculo cerrado.

Justifíqueme Dios de la ataraxia,

de no saber mentir las elecciones,

de jugarme la boca en cada frase,

si es que fuera pecado de soberbia

amar y equivocarse.

Me muevo por lo mudo incomprendida:

a tientas, en lo oscuro, fatalmente.

Me lío con Discépolos, gorriones,

con vándalos, pamplinas, antifaces,

con pasiones de tábano pesado

boqueando algunos versos sin remedio.

Mi mochila está ajada, manoseada,

raída por el caldo de cultivo

de un aforo que vive de un linaje

de hermeneutas de élite,

en minorías

selectas, pestilentes,

rectoras de moral de imperativos

del deber sojuzgado por la farsa.

 

                                    La espera de Miguel Ruibal. 

Puede verse el link de fuente marcando AQUÍ.

 

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9 pensamientos en “El asno de Buridán

  1. (XD!) ¡¡Que era broma lo del texto petulante-‘cervantino’, pardiez!! Y además, no te preparo crítica alguna que no fuere en tono de alabanza, hermana; digo más: Te organizaré un ‘fiestón’ en toda regla y en exclusivo honor tuyo, con confeti, serpentinas, guirnaldas, vino y bufón… ¡yo mismo, para ahorrar gastos! -¡Mi menda será ese clown!-

    Por otro lado… si no recuerdo mal, el culteranismo -en especial, el ‘gongoriano’- se gestó en la Hispania añeja en los tiempos del Barroco; de modo que no solo en tus tierras criollas se conoce aquel recurso; de no ser que hicieras mención de otra acepción que desconozco hasta el momento.

    Y por último… -y además-… te mentí desde el principio: Solo vine a atrapar ese felino beso tuyo que ahora acoplo en mis bodegas de bucanero errante y traidor para seguir navegando hacia mares más extraños, con el botín de tus letras, tu beso y tu resplandor.

    Solo que antes nos leeremos otro par de tus escritos, por si entre verso y versículo, sutra, rima o reflexión… se te escapa otro besito; y así… cuantos más… mejor.

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    • Espero la fiesta, ansiosamente.
      Lo del culteranismo empezó con Góngora pero si me expresé mal quise decir que aquí se puso de moda de una manera bastante incómoda hace unas décadas.
      Te agradezco tus palabras y te mando otro par de besos felinos, que incluyen arañazo, para matizar un poco.
      Me hizo sonreír tu comentario, considerando que es sábado y son las dos y media de la madrugada en mi ciudad de Avellaneda.

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  2. Gran trabajo, en general; con enorme riqueza de vocabulario, significantes y significados; sentimientos y sentido.

    Y en cuanto a la cavilación sobre lo peligroso de las indecisiones tengo que admitir que padezco de tal patología de cuando en vez. Menos mal que no afecta a mi capacidad para zanjar dilema alguno a la hora de saciar mis apetitos fisiológicos; pero sí que vienen a turbar cualquier balance deseable si se trata de escoger entre escribir, diseñar, componer o… leer, estudiar, memorizar… para reflexionar después.

    Viene a ser como plantarse en demasía ante una encrucijada de por sí casi arquetípica por lo que toca a nuestras vidas: ¿Dar o recibir?; ¿hablar o escuchar?; ¿producir o consumir…?

    ¿Crear belleza o… limitarse a contemplarla y disfrutarla?

    Y ha sido así que… al detenerme a escudriñar en estas páginas he optado una vez más por lo segundo.

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    • Gracias por tu comprometida devolución. No deja dudas sobre tu capacidad para expresar sentimientos e ideas.
      La paradoja del asno nos lleva a la inacción, por eso tomar resoluciones es optar por la vida.
      Me alegro de que hayas elegido detenerte a contemplar la belleza, y sin embargo, con tu paso por aquí has contribuido a crearla.
      Un gusto.

      Lu
      Me dejas planteada una duda al decir “en general”. Me encantaría saber los criterios no tan buenos en lo “particular”, que omites con discreción.

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      • Pues ahí me pillas…

        Tendría que revisarme todo el blog para detectar algún que otro ‘sinsentido’; pero en lo que atañe a este concreto artículo y a los comentarios en que he apreciado tu respuesta decidida y decisiva acerca de la irrisoria tendencia a anular nuestros egos… -no recuerdo ahora mismo en qué web amiga fue aquéllo- …tengo que aplaudir tu beligerancia férrea al defender la postura contraria a la allí expuesta.

        Porque… hay una moda grotesca que incita a que repleguemos el vigor de nuestra personalidad inherente, singular, única y propia; quizás en pos de ceder a intereses más globales, comunes, comunitarios, atruistas, -democráticos quizás-; unos réditos que, por cierto, nunca se acaba de saber dónde empiezan y acaban.

        Hay una estúpida manía camuflada de civismo y ‘buenrollismo’ que parece singlada a drede y con flagrancia en la Noosfera más pazguata, a fin de convertirnos todavía en mequetrefes más sumisos.

        “La individualidad es perversa; y como tal, conviene neutralizarla”; ergo: ¡Viva la mente colmena!

        “Anular el ego”; ¡es irrisorio! Y no hablando ya del soberbio estandarte de superioridad ficticia, ostentosa y manida que se vierte desde la febril falacia de cualquier sátrapa crédulo y creído de sí mismo. El orgullo desmedido y mentecato se identifica al instante; y eso es obvio; y en aquel intercambio de palabras que te cito convenisteis de tal modo, tanto tú como tu anterior antagonista de ideario; y quedó zanjada la polémica; aunque, hubiste de aplicarte con esmero.

        La cuestión es que me agradó sobremanera tu actitud en ese aspecto. Eso es todo lo que podría anticiparte. Pero prometo analizar tus letras y sentencias virtuosas con más cuerdo fervor, empeño y detenimiento; y si llegara el caso… -que no dudo, así será- …dedicarte… -con permiso de tus fueros y derechos- …el correspondiente artículo ad hoc en clave de comentario y alabanza… -en modalidad ‘reblogging’- …con el fin de divulgarlo desde las estancias de mis predios digitales, bien modestos por novatos, aunque al tiempo comedidos y sensatos en su adicción al buen gusto.

        Me complace de cuando en cuando insertar dedicatorias a los ‘highlights’ y opus magnum más notables de los otros compañeros creadores; especialmente cuando éstas son motivo de admiración y regocijo por mi parte; y en lo que atañe a las letras… eso ocurre casi siempre, dado que, servidor no se dedica a escribir ni de cerca ni de lejos.

        Con lo cual, ya fuere en unas áreas u otras, cada vez que me topo con un/a artista ‘de veras’ mis colmillos se desmarcan de sus fauces y el asombro más sincero hace mella en las facciones de este lánguido eremita, sediento de musa, Artemisa, Orfeo y Pléyades, cielo y Hades, Euterpe, Eurídices, ninfas, náyades… que detonen el percutor de su artillería pirata, desertora y a socaire de bandera cadavérica; casi siempre sumidas en sus perennes pairos con sus velas abatidas expectantes de vendaval y tormenta; con sus ansias y resortes deductivos oxidados y sus neuras y sinapsis mutiladas, moribundas o maltrechas… (XD! -OK; de nuevo, me excedí; pero conste que era en broma-).

        Y por cierto, nueva amiga: Muchas gracias por unirte al club de mis ‘estrellas distantes’, distinguidas todas, todos; ellos y ellas; elegantes y aplicadas en sus genios, oficios y facultades… y en sus misiones de búsqueda; en lo artístico, lo bello, lo sutil, lo sugerente e imponente; lo fantástico e importante.

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        • Ay, Al Gabriel. Dices que no eres escritor pero el tenor de tu comentario me exime de rebatirte, porque bien pareces un moderno exégeta del Quijote con toda la florida verba de Cervantes.
          Y ahora, para bajar nuevamente a la calle de los peatones, te diré que recuerdo bien el pensamiento al que te refieres. Era sobre la genialidad, en el blog de Valeriam Emar.
          Es lo que pienso. La falsa modestia tarde o temprano huele.
          Me encanta estar en tu club, sobre todo porque mi blog de wordpress es un espacio con pocas visitas pero en general elegidas por su afinidad con el orden literario y poético. No juzgo porque no soy una buena crítica. No sé ser complaciente y tampoco pido que lo sean conmigo. Por tanto, me encantaría leer tu crítica, sin ninguna necesidad de que fuese una apología, aunque no hay alma que no se sienta agradecida por un mimo, en un ambiente tan cruel y demandante como puede ser la soledad del escritor.
          He “cometido” muchos poemas y atravesé varios períodos de experimentación y trabajo diverso. Este es del tipo que en Argentina llaman culteranismo, aunque tenga mucho de mi esencia felina, naturalmente y pese a que no está destinado a ser popular, me siento cómoda con él. No reniego de lo hecho. Arrepentirse es de cobardes.
          El arte de Mairena no es sencillo porque tiene que sortear tantos lugares comunes que uno termina por confundir gordura con hinchazón, y no sabe si lo que escribió es bueno o si el inconsciente jugó una mala pasada y está plagiando involuntariamente a un autor, o lo que es bastante común, a sí mismo.
          Seamos distintos, seamos iguales, seamos como queramos ser pero seamos libres. Ese es el premio que nos llevamos al final de la vida. Haber hecho lo que sentíamos y nos dio felicidad por ser autóctono y genuino (en la amargura o en la dicha, el placer es innegable).

          Un beso.
          Lu

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  3. En resumen que como a veces la elección no tiene lógica, lo mejor es acudir al dado del desempate. Pares o nones. Interesante. Un beso.

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  4. Asno de Buridán

    Asno en mosaico bizantino.

    El asno de Buridán es el nombre que se le da al animal que protagoniza un antiguo argumento de reducción al absurdo contra Jean Buridan (1300 – 1358), teólogo escolástico discípulo de Guillermo de Ockham, defensor del libre albedrío y de la posibilidad de ponderar toda decisión a través de la razón. Para satirizar su posición, algunos críticos imaginaron el caso absurdo de un asno que no sabe elegir entre dos montones de heno (o, en otras versiones, entre un montón de avena y un cubo de agua), y que a consecuencia de ello termina muriendo de inanición (o de sed). Se trata, según algunos, de una paradoja, ya que, pudiendo comer, no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen iguales. Aristóteles, en el De Cælo, ya se había preguntado cómo un perro confrontado ante dos cantidades idénticas de alimento podría comer.
    El ejemplo del asno que muere de hambre por indecisión parece inverosímil, pero es posible imaginar casos menos extremos y más intuitivos de la misma paradoja: piénsese en alguien que sigue la máxima de hacer siempre primero lo que es más urgente y, enfrentado ante varias tareas urgentes, su propia deliberación acerca de cuál es la tarea prioritaria le hace perder valiosísimo tiempo. O piénsese en una persona que ama a dos pretendientes ¿puede amarlos a ambos con la misma fuerza y perderlos a ambos por culpa de su indecisión?

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