Cuando te sentís solo

tagliavini

Del artista italiano Giovanni Tagliavini.

 

 

 

Cuando te sentís solo

no hay consuelo alguno.

Escuchás música y eso te pone peor.

Tus amigos están jodiendo

con mujeres hermosas

y vos no tenés otra compañía

que tu soledad despiadada.

Acaso pensaste en ella

y el cigarro se transformó en leño ardiente.

Recordar no es vivir.

Es un sinvivir que te agota

por terquedad,

y no hay libro ni programa

que pueda quitarte la amargura

Viejo, tu tiempo pasó.

No seas cobarde

y dejá de hacer el pendejo idealista

Anoche te vi en un concierto de rock.

Llevabas las marcas de tu histeria

en el calzoncillo

(como un adolescente

que muestra su ropa interior

porque todavía no se construyó

uno de verdad)

Al día siguiente,

volviendo al  laburo

colmabas tu ansiedad de noches muertas.

Cambiaste de adicción.

No dejaste las drogas:

las drogas te dejaron a vos,

te escupieron la miserabilidad

del paso de los años,

tu fragilidad ya no puede aguantar

una raya más,

al mejor postor.

Ahora tenés mucho

mucho dinero,

legalmente ganado.

Te llaman por teléfono

todos los días

chicas que harían mover la tierra

a un pibe con la mitad de tus años,

bellas hembras con

abruptas curvas de gimnasio

y hoteles de alojamiento

transitorio

Tan transitorios como la vida misma.

La historia se repite:

cuando eras así de joven

te gustaba acostarte

con las minitas que le sacaban

a los viejos poderosos

babas, suspiros y  lujos

que vos soñabas.

“Una vida digna” querías

y al fin la tenés ahí,

al alcance de la mano,

como en las películas pornográficas

que veías a solas,

cada vez que la angustia

te deja secaba la garganta.

Adicto al trabajo y a las mentiras

manoseadas,

nunca reflexionaste seriamente:

No estás solo.

Somos solos.

No tenemos cuerda que nos ate a la yunta.

¿Cómo te bancarás el infierno

si no podés con este cielo real,

con este sol que dora el corazón

de los que pueden verlo?

Lo malo de la felicidad

es que la gente como vos

nunca se da cuenta de que la tiene

y añora las pasadas hipocresías,

pecaminosas hipocresías,

fraudulentas y mercenarias hipocresías.

Te estaba diciendo:

Recordar no es vivir.

Es un desvivir que se agota

en mezquindad

y no hay libro ni programa

que pueda quitarte la amargura.

Aunque, ¿vos pensás realmente que estás solo?,

¿o no es más que otra mueca

de un capuchón blando,

de un cerebro quemado

que justifica sus fracaso

y sufre de alergias cansadas,

echándole la culpa a la humedad

insoportable

de estos Buenos y malos Aires?

 

 

 

 

Lu

Poema escrito para mi amigo Rober.

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4 pensamientos en “Cuando te sentís solo

  1. De la lectura de éstos versos concluyo en algún momento hay que reconocerse en ese que se asoma al otro lado del espejo. Viejo, de pelo escaso, gesto cansado y después recobrar la ilusión por el siguiente momento o dejarse morir. Un beso Lucía.

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