Carancho

Es hora de rezar.

Cayó la noche.

Tu vientre agujereado lo deseaba,

el ojo alerta lo esquiva…

pero en la calle cae

una lluvia pequeña y monótona,

y las veredas rotas

se sientan ante la mesa de chapa

a reclamar su plato de comida.

¡Plegaria! ¡No nos abandones!

¡Cómo si fuera yo el idiota

que cuenta el macbethiano relato

de una vida mísera!

La copa se llena de tormenta.

Tiembla un rayo en la acera infame.

Un orquestado desierto

invade la casa mientras pululan

sombras de agujas y tapires.

El agua de las nubes es el llanto

del hombre ciego.

Parejito. Parejito.

-¿Llueves? ¿Para qué?

Baile de gusanos y caracoles

en Diciembre.

Pesebre, truenos,

gordinflones en pesadillas,

pinos enanos

que ya no volverán

a sentir la nieve en su espalda.

Es hora de rezar, carancho.

Es hora de acomodar

la pálida estrofa

en la inclemente poesía

de otra Navidad que se acerca

y te encuentra pobre y solo,

húmedo y profundo,

a la deriva de tu invierno.

Lu

 

feliz-navidad

Este poema tiene ya muchos años.  Tiempo después de su primera publicación apareció una película con ese nombre (Carancho) que es una forma peyorativa de definir a ciertos leguleyos que hacen del Derecho un modo de enriquecerse y no de hacer Justicia. A esa pandilla de políticos abogados iba dirigido el poema (en ese entonces al presidente Néstor Kirchner)

*

No olvido que Jesús fue el maestro, su padre terrenal un trabajador y Dios, el abogado que sentó con sus Tablas de la Ley  los mandamientos  que debemos seguir los seres humanos. Sus prescripciones no difieren de la ética.  Rezar es un modo de meditar  sobre la religiosidad.

Feliz Navidad para todos.
Lu

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