Archivo | diciembre 2016

4 poemas herméticos (2016)

lu-retro

Lucía 2015 – Parque del Retiro, Madrid. 

9.

Olisquea el aroma del café

frente al mercado de pulgas.

Camina junto a mi maestro

comparte su vino,

desecha el deseo

y deja de pensar en el café.

10.

Que el agua que bebas

no sea la fuente de donde brota

sino el agua que bebas.

11.

Cuando estés triste,

canta.

Cuando te sientas agobiado,

escribe.

Cuando tengas miedo,

reza.

Cuanto estés contento,

llora.

Cuando estés aburrido

dale de comer al hambriento.

Solo en la creatividad ociosa

del pensamiento

hallarás  paz y felicidad.

12

El camino es el punto de partida

en tu viaje hacia la muerte.

Si tu corazón anhela

conquistar a Dios,

transítalo con optimismo,

arrojando semillas a ambos márgenes,

para que tus tataranietos puedan gozar

del paisaje arbolado

que ahora te acompaña.

Lu

 

 

Hoy amanecí muerta

transicion

Hoy amanecí muerta.
Quiero decir, amanecí, me levanté, tomé café, empecé la rutina diaria, no como un zombi ni una aparición sino como una muerta.
A ver si puedo sonsacarle a ese sentimiento de vejación física palabras escrupulosamente descriptivas. No parece tarea sencilla.
Quiero decir muerta en el sentido de haber perdido mi vida anterior y tener la percepción de un inexistente futuro a la vista, como si volara sobre una capa transparente de Superman. Con esa liviandad que los filósofos llamarían alucinación no fenomenológica. Ausente del espacio terrenal me vi muerta desde afuera de mis ojos, igual que ves a un cadáver inerte pero al revés. Yo era ese cadáver del escenario. No sé si me explico. Mi cadáver me veía circular por el piso, desnuda por completo. Aclaro que no es la primera vez que me sucede algo tan estrambótico y fatal. Me pasa cada dos por tres y llueve.
No puedo tocarme y en el espejo no aparece reflejada sino una lamparilla del dormitorio que titila.
Descubro apostada una sombra, a través de la claridad de la puerta de entrada. Alguien intenta acceder a mi casa. ¿Un ladrón? Nada de eso. Una persona, que presumo que ha de ser bastante mayor, un jubilado tal vez, quiere dejar una publicidad callejera, uno de esos folletos que nunca leeremos. Un panfleto, vamos.
La sombra se detiene, se dibujan sus pies en el contraluz, y permanece unos segundos observando a través del agujero de la cerradura -esto es real- extasiado con la imagen de una mujer desnuda (siempre ando desnuda porque vivo sola), pero su ojo ignora que no hay ninguna mujer allí, porque esa mujer que era yo, almohadilla en estos momentos su cuerpo en un féretro, rodeada de un penetrante olor a flores.
Mis pies se alzan varios centímetros del suelo (prueba fehaciente de que sigo fallecida) mientras me deslizo por el escritorio del recibidor y al verme el de la sombra comienza a silbar del otro lado, hasta que se acobarda por unos golpes que se escuchan en la retaguardia, y se va con disimulo sin dejar el catálogo, a contar la anécdota por ahí (“esta mañana vi una mina en bolas flotando por su casa preparándose para escribir una carta”). El hombre no podía distinguir que esto no era una carta sino un obituario. Mi testamento y réquiem.
Santina R.E., muerta el 9 de enero del año en curso, fue hallada por familiares dos horas después de haber sido estrangulada en su cama por un desconocido. Se presume que el asesino era una persona allegada a su confianza, dado que las primeras pericias revelan que no existen señales de violencia por forcejeos ni se ha robado cosa alguna.
Ahora andarán buscando al pobre volantero de las sombras. Dos testigos lo advirtieron desde la calle de enfrente, agachado en el umbral, espiando hacia el interior. El señor declarará que eso ocurrió a las diez de la mañana, que me vio caminar sin ropas (“ni bombacha llevaba puesta la víctima”) y eso es estrictamente cierto, dijeron los vecinos que lo pispearon. Pero el atraco, según el informe, se perpetró entre las 6 y las 8, y a las 10 el cuerpo ya empezaba a ponerse rígido y a enfriarse.

Dejaron ir al sospechoso, mas el hombre lloraba. “No puede ser”, gemía. “La vi viva a las diez”. Yo lo consolaba. “Sí, querido, sí, eso fue a las diez, no te preocupes. Ellos no saben que esta mañana me levanté muerta. No digas nada. Andá tranquilo, un abrazo. Gracias por despertarme de la pesadilla.”

Culpables…

¿A qué no arrastras a los mortales corazones, impía sed del oro?
Virgilio.

 

Israel, violenta y anárquica en la fe
es un poema sin Dios.

Gaza (agazapada) en su venganza de intifadas
es un poema sin Dios.

Uganda, bajo holocaustos de guerrilla indiferente
es un poema sin Dios.

La muerte estalla en las comisuras
de un terror impiadoso, incandescente:
Los infiernos tiranos que van a dar a la mar.
La tierra prometida sin promesas.

¿Dónde nos será dado encontrar la paz
si cada día se apaga,
en una suerte de música de orquesta interrumpida,
el sonido de millares de plegarias,
templadas al calor de vanas oraciones de poetas
que han cruzado información silenciosa
con hormigas y búhos en secreto?

Mis colegas
reemplazarán con falso pudor
la voz del escenario;
tal sacrílegos heraldos nihilistas
ornarán sus liras acaudaladas
con encargos de génesis de castas.
Herejes por opción de conveniencia
del rey de monarquías nauseabundas
cantarán su dolor como juglares
amancebados a la rancia nobleza de una estirpe;
abrumando con ayes de apariencias mentidas
la sanguina del mundo
irán timando
la inocente mirada del no nato
campeón de mediaciones macedónicas.

Supongo, en forma retroactiva,
sin permiso en el disenso,
que saben que matar es un pecado.
Supongo, que no importa,
que obedecen
a una sed insalvable y decadente,
bruno afán peligroso de altas cumbres,
del dictado de ángeles caídos.

Supongo, ¿cómo he de decirlo sin iracundia?

que su hastío les demanda

emergencia de fama y de conquista,

un éxito de henchidas billeteras

que los prevenga del frío del invierno.

A esos jueces penales los declaro culpables.
Culpables de omisión y abatimiento.
Culpables de callar lo que aún ignoran.
Culpables de saber lo que han prohibido.
Culpables de sembrar adivinanza
en la cruda certeza de los ritos.
Culpables de los duelos, de las bombas,
Culpables del resumen
de misterios ateos, indigentes,
bajo llave.
Culpables por la rabia a toda vela
que embiste
en la hecatombe de sábados calientes
(de furia matan las perras).
Culpables de la Muerte que fue Vida.

Culpables
de arrollar con sus potros caballares
y sus cábalas de tonto jeroglífico
la mansa incertidumbre de los santos.

 

Lu

Cambian las ciudades, cambian los protagonistas pero siempre es igual.

Las víctimas del crimen de la guerra son quienes creen que con ella se solucionarán los conflictos.

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Vestido rojo

Carancho

Es hora de rezar.

Cayó la noche.

Tu vientre agujereado lo deseaba,

el ojo alerta lo esquiva…

pero en la calle cae

una lluvia pequeña y monótona,

y las veredas rotas

se sientan ante la mesa de chapa

a reclamar su plato de comida.

¡Plegaria! ¡No nos abandones!

¡Cómo si fuera yo el idiota

que cuenta el macbethiano relato

de una vida mísera!

La copa se llena de tormenta.

Tiembla un rayo en la acera infame.

Un orquestado desierto

invade la casa mientras pululan

sombras de agujas y tapires.

El agua de las nubes es el llanto

del hombre ciego.

Parejito. Parejito.

-¿Llueves? ¿Para qué?

Baile de gusanos y caracoles

en Diciembre.

Pesebre, truenos,

gordinflones en pesadillas,

pinos enanos

que ya no volverán

a sentir la nieve en su espalda.

Es hora de rezar, carancho.

Es hora de acomodar

la pálida estrofa

en la inclemente poesía

de otra Navidad que se acerca

y te encuentra pobre y solo,

húmedo y profundo,

a la deriva de tu invierno.

Lu

 

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Este poema tiene ya muchos años.  Tiempo después de su primera publicación apareció una película con ese nombre (Carancho) que es una forma peyorativa de definir a ciertos leguleyos que hacen del Derecho un modo de enriquecerse y no de hacer Justicia. A esa pandilla de políticos abogados iba dirigido el poema (en ese entonces al presidente Néstor Kirchner)

*

No olvido que Jesús fue el maestro, su padre terrenal un trabajador y Dios, el abogado que sentó con sus Tablas de la Ley  los mandamientos  que debemos seguir los seres humanos. Sus prescripciones no difieren de la ética.  Rezar es un modo de meditar  sobre la religiosidad.

Feliz Navidad para todos.
Lu

Motivos orientales

*

Tras el rumor

de la planicie matutina

un cosmos

de motores desvelados

gira y gira

sin nombrarte.

*

 

Tu boca,

-esa verdad

de lluvia insistente-

atravesando

una cáscara de naranja

en los recovecos

de la respiración conyugal.

*

Genealogía inversa.

Hokusai:

El horizonte no nos ve.

La embriaguez de lo pintado,

herida de muerte.

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Taco To Ama  (obra erótica del dibujante y grabador japonés Hokusai 1760-1849)

Hijos

“Te quiere, mamá. Tú sabes que te quiere. Te pega cuando se exalta. Lo pones muy nervioso. Mi padre soporta hasta la extenuación catorce horas por jornada, regresa a casa y tú lo hostigas. Deberías estar orgullosa de tener un marido tan trabajador. No me pongo de su parte ni lo estoy justificando. Sé considerada con él. Deja de esconder el vino. Es su único consuelo. Eso de la amante lo has inventado para castigarlo. Es lógico que enfureciera. ¿Cómo que vas a denunciarlo si son apenas unos moretones?” El otro móvil enmudece. Nadie responde. Solo se percibe nítida la sirena de una ambulancia.

 

automat-edward-hopper                                                                      Edward Hopper-
El realismo del excelso pintor norteamericano no deja de conmovernos.