9 cuentos (bajo la misma consigna).

 

1.- EL TELAR IMAGINARIO

Sigo observando mi trocito de cielo recostada en la hierba fresca, mientras voy deshilachando hebras de un telar imaginario.  El arcoíris aparece tras una lluvia copiosa, que marcó el comienzo de la temporada estival. Mis hijos viven fuera del pueblo. Estudian en la Universidad. Son guapos e inteligentes. A mi alrededor, hay tulipanes; se aprestan a perfumar el envío que hará mi marido a su actual querida. No siento celos. Comprendo que es un hombre joven y bueno. Tiene derecho a compañía. Después del accidente en el que salvé mi vida de milagro, el autismo apenas me permite la mitad de la existencia.

2.- A CIELO ABIERTO

Sigo observando mi trocito de cielo desde el avión de bandera del país más austral del mundo. Esperan el arribo al aeropuerto de Amsterdan en una hora. El comandante anunció las coordenadas en una lengua que no logro descifrar. Estoy viajando en vuelo regular nocturno. Avanzo. Una azafata intenta detenerme y la paralizo con un golpe que aprendí de niña. Tapo su boca con cinta adhesiva y sin que nadie lo note entro a la cabina y  pido con dulzura al piloto que me deje conducir la nave, que hay nueve pasajeros con bombas preparados para detonarlas a una sola orden mía.

3.- MICROFICCIONES REALES

 “Sigo observando mi trocito de cielo”, dijo el presentador del programa de La Ser como consigna del concurso de microficciones de la próxima semana. Vaya mierda. Si no necesitara desesperadamente los seis mil eurazos del premio, no mandaba ni una línea a la radio. Pero mira que han elegido el cuento más cursi, el menos inspirado, la frase más chorra, el resultado ha sido puro capricho.

Se me cruzó por la cabeza apersonarme ante el jurado y descargar mi arma contra ellos. Desistí. Seguiré participando. Ese es mi trocito de cielo, el único que me reserva la suerte, porque la Once tampoco me toca.

4.- LA CANCIÓN DE ROSANA

Sigo observando mi trocito de cielo. Ese que canta Rosana, que hipotecaría por vivir contigo porque vivir sin ti pa´ qué. Lo sigo mirando mientras siento cómo te alejas aunque estés a mi lado. Las curvas de tu cuerpo dibujan las formas del amante, el aroma de tu piel exhala su perfume maldito. Eres mía. No consentiré que nadie te robe. Cubro tu rostro con la almohada. Espero impaciente a que dejes de jadear y resistirte. Cuando la guerra cese marcaré tranquilamente el número de la policía confiando en que estas pastillas para dormir hagan su efecto profundo: 1, 2, 3, 4…

5.- LAS LOCAS DEL HOSPICIO

Sigo observando mi trocito de cielo como una de las locas del hospicio.

La blanda primavera acontece y una luna anhelante instando al coloquio de vientos que aprendieron a enmudecer son testigos del trance.

Quisiera tener tiempo y energía para tragedias griegas y psicólogos literatos. Olvidar el dolor de la cuna deshabitada y rezar por el niño que nació entre sombras extrañas, en un parto con fiebre de cesárea tardía. Su madre no cree al mensajero ni al doctor. Reclama por el hijo, ajena a los errores de diagnóstico. Soy apenas su enfermera. Su desesperación es mía.  Miento y no miento: “Usted sobrevivirá.”

6.– Suction mirror with magnifying-

Sigo observando mi trocito de cielo desde la reposera de mi pequeño balcón. Me estoy depilando cejas, bozo y papada, con minuciosidad. Uso gafas de altísima graduación, una pinza francesa  y un espejo con lupa de aumento.

Me distrae un avecita fulminada en el piso. Amorosamente, la examino y ausculto. La causa de su caída no fue un rayo ni un disparo perdido. Estalló su corazón, igual que el mío cuyos  latidos se están haciendo más y más lentos.

Vislumbro el túnel espiralado y la luz que nos liberará de plumas naturales y vellosidades rebeldes en aquel sitio de solemnes inconsistencias.

7.-

SEGUNDA OPORTUNIDAD

Sigo observando mi trocito de cielo azul en esta ciudad con nombre de río y espuma de océano transparente. Carnavales. Paz de Azúcar. Cada sitio tiene su lenguaje, sus danzas y sus sugerencias. Aquí nos quitamos la máscaras.

– ¿Cuántos años hace que no nos vemos?- le pregunté.

– Los mismos que te eché de menos- respondió como quien acepta un ramo de flores.

– Mi avión parte en una hora- dije apenado.

– Tenemos sesenta minutos para darnos una segunda oportunidad- concluyó.

Me siento más joven después de amar nuestros cuerpos maduros en otro idioma.

8.- HALLOWEEN

“Sigo observando mi trocito de cielo a través de los ojos abiertos de esta cabeza de calabaza. No saben quién soy. Hurra.”

Sí saben pero no lo reconocen: es el viejo huraño que se enfada cuando azuzan al perro; el eremita que vive en lo alto de la Tramontana; que baja hosco al centro una vez por mes para comprar mínimas provisiones.

Está regalando golosinas y avivando la risa de los chavalitos, con sus alas de murciélago. Espantó a una bruja mala con la hoz de fantasía.

Una señora gorda que va sin disfraz ni maquillaje lo examina curiosa. Es Halloween y guardará el secreto.

9.- POLIKARP, monje de Kiev

Sigo observando mi trocito de cielo, alma mía, desde que yo, Polikarp, monje de Kiev, me convirtiera en el destinatario de tu correspondencia privada, allí por el siglo XIII y tú, mi amado obispo Simon de Vladimir, en mi devoto.

A ti que me recordaste por qué abrazar una ejemplar carrera eclesiástica y liberaste mi herejía, te explicaré el Monasterio de las Grutas. Escribiré una composición metafórica; una más que se hundirá en el Leteo.

Lo haré y dentro de ocho siglos se preguntarán si mi Fe fue verdadera, los eruditos que no han tenido tiempo de sospechar el beso de tu boca cálida.

Semana próxima:  Espero que puedas perdonarme. 

¿Formulario cerrado hasta el lunes 14?

Anuncios