Negrura

 

Negrura

NEGRURA.

La palabra Negrura me persigue
y se aloja conmigo en cualquier sitio.
Ayer, mientras pedía un helado
de crema de kinotos al güiski
en el Freddo de Recoleta,
apareció de pronto a sentenciarme
con su oscuro discurso de la muerte.
“La diabetes es cosa peligrosa”.
Me explicó en la secuencia de su entrega.
“Colesterol. Obesidad mórbida. Tensiones.
te pueden provocar infarto múltiple”.
Lo de múltiple suena exagerado
pero Negrura es así de contundente;
te quita la sonrisa y las ganas.
Te recuerda que hay chicos sin comida
mientras te estás zampando un regio postre.
Al rato, aparece en el despacho
en que envío los cables más urgentes
al dueño de la corpo, que me paga
por defender su inmenso patrimonio
de acciones en la bolsa y propiedades
ociosas y suntuosas.
“Qué rima más pedante”,
indicó la Negrura violentada.
Y yo que no me callo ni ante el Rey de Babilonia
le ordené que saliera de mi vista
porque estaba ocupada.
Después del after office de los viernes
me cité con mi amante taciturno
en un rincón brumoso de la Plaza
y otra vez, la siniestra volvió a verme
mentando que estoy grande para chistes
de novias con tocado y terciopelo,
y que el tipo en cuestión no me conviene
que es un tonto, es casado o es un seco.
Decidí no escucharla. ¿Para qué?
Siempre arruina los mágicos momentos.
Y la noche duró toda la noche
en brazos de mi amor correspondido.
A la mañana siguiente,
o sea esta mañana,
yo quería dormir puesto que es sábado.
Negrura me esperaba para darme sus pésimas noticias:
“Se suicidó un amigo muy querido
con una nitidez predestinada.
El precio de la nafta, por las nubes.
El Río de la Plata contamina de arsénico
y azufre. El agua no será potable.
Inflación y saqueos a la carta.
El gobierno corrupto de los Kirchner y la opo:
La mismísima misma puta mafia.”
Sentí que no podía respirar.
El sudor me corría por la frente.
Las fuerzas me flaqueaban.
Ella ofreció llamar a un médico de guardia,
no sin antes decirme
que el hospital público era un asco.
“Un ataque de pánico”, me diagnosticaba.
La culpa es del helado de kinotos,
de tu amante,
el stress,
la falta de gimnasia,
y la opacada vida que llevamos
los empeñados en vivir felices
en la urbana ciudad de la Negrura.

Ilustración y poema:
Lu

Del libro publicado en el 2015: Venas al Menudeo.

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6 pensamientos en “Negrura

  1. Un baño de realidad, se ve que por todos lados pintan bastos, que es un palo de la baraja con malas pulgas, a pesar de ello, a pesar de todos, te ruego que no te olvides de tu propia felicidad, eso será muy dificil de aguantar para ellos, para los infelices mandantes. que además de aguantarle el tirón, aún nos de tiempo a pasarlo bien. Un beso.
    P.S. Escribes muy bien, creo.

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    • Me venías diciendo cosas preciosas, y cuando cerrás (cierras) tu comentario con “creo” se me borró la sonrisa.

      Gracias igual, carlos.

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    • Gracias por la devolución y por el calificativo de “perfecta”, lo cual me honra viniendo de una persona versada en letras como tú.
      Ignoro tu definición de poesía, el horizonte es muy amplio. A mí me parece que este es un poema de verso blanco más que una reflexión versada. No hay reflexiones en él sino traducción de pesadumbre, con la característica que como me han hecho notar, es el primer poema del amplio espectro literario que utiliza el recurso de personificación para una palabra. Aquí lo que se intenta es demostrar es una teoría semántica en la que palabra y signficado son complementarias, como por ejemplo el ring en inglés es el verbo que se utiliza cuando suena un teléfono. Este verbo ¿quedará desactualizado con la irrupción de las nuevas tecnologías en los móviles?
      Negrura es distinto de negritud (una bella palabra a la que damos otro sentido, y conste que no estoy de acuerdo con el que quisieron imponer desde los medios los neolingüístas del todos y todas, que tanto daño hacen a la comunicación humana.
      Y en respuesta a que ignore la palabra unas horas al día, te diré: “La palabra Negrura me persigue”

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    • Dije “Creo” porque me considero poco capacitado para enjuiciar el trabajo literario, sé que me gusta mucho lo que escribes y como lo escribes. Ahora me doy cuenta de que el español de ambos lados tiene modos y casticismos que significan distinto así pues: Creo que escribes muy bien. Y por favor no me niegues una sonrisa. Un abrazo

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