Obra maestra

 

Eduardo Sívori.

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OBRA MAESTRA.

No sé si habrás notado que el cuadro y la candela

están en misma línea, en áurico rectángulo

de regla y de milímetro.

No sé si habrás notado las luces y las sombras,

disposición perfecta

iluminando zonas

(la vela por izquierda, el notable detalle).

Los pechos de madura mujer del ante siglo,

los pliegues de las sábanas,

el cruce de las piernas.

Sin embargo, no es eso,

No es eso, amigo mío,

que convierte en maestra

esta obra, este cuarto.

Es la voz de la tierra,

el aroma de hembra morena e imperfecta

y el rostro acongojado que la dibuja fémina.

Nos conmueve el abdomen claroscuro y difuso,

las venas remarcadas, la chinela en el piso,

el aire de paisana, el despojado ambiente,

de una niña que reina en soledad y en reposo,

tranquila, despeinada,

feliz en su ignorancia sumisa

y bien probable,

de futura matrona anciana y desdentada.

 

 

 

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