En La Trastienda

CANCIÓN: EN LA TRASTIENDA

Quisiera que Ud. me entienda

compañero de ocasión,

“yo no le canto a la luna”

cuando invento esta canción.

Una noche en La trastienda

se juntaron a tocar,

Montero, Antonio del Diego

y el Rey de Galapagar.

 

“Se aceptan bonos o enmienda”

le retrucó al locutor,

reclamando ante el estrado

por los derechos de autor.

 

“Mejor levantá la tienda,

porque no vas a cobrar,

mala fama de provincias.

Nunca te van a pagar.”

No había quien lo defienda

ni en teatros ni en estadios

ni en ese bar ni en el Luna.

Su voz no suena en las radios.

Entonces, con rienda suelta

desbarrancó su caballo

incendió las romerías

de gallegos y cipayos.

Gritos, desmanes, molienda,

todo el mundo se escapaba

del local y de la furia

con que el negro acobardaba.

Del cuarto de la merienda

por no comerse algún sapo,

Román Jota Avellaneda

cubrió cenizas con trapos.

“Hay veces en que la hacienda

se defiende con el cuerpo

de los lances de unos guapos”

dijo antes de quedar muerto,

quien diera su última ofrenda

malvestido con harapos.