PROSAS I I I

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Aunque todo se repita y nadie lo recuerde. Aunque todo anteceda, se suceda y se explique con engaños, hipocresía y dogmas. Aunque cada vez que suene una cuerda de guitarra te entren ganas de bailar o de llorar o de morir o de gozar hasta el orgasmo de tu juventud  que durará hasta la hora de tu muerte, si sabes disfrazarla de adultez para que las comadres de tu barrio no te señalen con el índice de su mano derecha,… no abandones esta vida sin haberla vivido dentro y fuera de tu mente. Para bien o para mal, es lo único que te fue donado.

Hay una avalancha de nombres en la historia reciente.  Son tantos que impedirán recordar el primer sustantivo original al que denominamos dios y naturaleza por convención lingüística. Hay una clara diferencia entre dios y Dios, entre naturaleza y Naturaleza. Un ciego pacto de las sombras anima una discusión al respecto. Cuanto más confuso el lodazal mayor será el éxito de los temerarios.

Anoche soñé con un verso perfecto para estas prosas imperfectas. Lo olvidé, como siempre ocurre con nuestra capacidad inconsciente de provocar asombro. El recuerdo es vago y arrogante: asimilaba prosa con proeza y espasmo con espanto. La Literatura es un laberinto del que escapas cuando estás despierto.

La Inteligencia suele ser tributaria de la Belleza. Se encoge ante su magnitud violenta. Se ensancha para conquistarla. El objeto de tu existencia incognoscible es alcanzar el grado máximo de lo bello en cualquiera de sus formas y magnitudes. Tu Razón explica lógicamente que la Belleza es una construcción cultural histórica. Que ella depende de múltiples factores educacionales y aprehensibles.  Ningún oráculo te dirá que la Belleza es un obsequio de nuestros antepasados, porque se supone que no ignoras esta dimensión de peldaños consecutivos. Y no obstante, tu meta es alcanzarla como si en realidad habitara en este mundo.

A veces toca ser escritor de culto, otras ser del palo mercantil: vender producto y pasar por caja.  De vez en cuando, toca borronear breviarios, confeccionar manuales, compendiar anécdotas. A menudo toca traducir, acotar, resumir, explicar, transferir leyenda inaccesible, recordar mitos y escuelas. A veces toca hacer apologías, diatribas, ediciones impresas en letras de molde. Casi nunca toca suerte.

¿Cómo nace un poeta? Casi siempre en primavera.  Unos días antes de comenzar el invierno en el hemisferio norte. Para santificar las fiestas y echar leña al fuego, si es necesario.  De parto natural o por cesárea, que es el más natural de los partos modernos. Cuando apenas se tienen segundos de vida o hasta un instante antes de morir. Un poeta nace porque se hace. Se hace porque nace, como una paradoja interminable e incierta. ¿Cómo nace un poeta? Como nacen los gorriones en la rama,  sin hacer el menor ruido, cuando nadie los ve.

Hay preguntas que han perdido toda posibilidad de respuesta. No porque no contemplen otras opciones sino porque los mecanismos de la mente nos conducen de manera tácita y sin esfuerzo a los sólidos pisos conocidos. Por ejemplo: La condición humana. ¿La condición humana? Malraux. ¿Cuántos han leído a Malraux sin bostezar? Por mucho que después Hanna Arendt lo intentara. Sigue siendo Malraux. Sigue siendo la pérdida de la individualidad en un enfrentamiento bélico para beneficio exclusivo de aquellos que  no tienen la menor idea de por qué lo hacen y a quienes responden y obedecen.

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