Casi un fotón parido

Casi un fotón parido

En el fondo del túnel, una luz transparente
abre paso a otra vida, por mí desconocida.
Disociada y abstracta, casi un fotón parido
que ocupa dos lugares del plano y del instante,
al mismo tiempo herido,
apoyada en tu espalda, entera y condensada,
montando en caballito, las piernas enlazadas,
se ciega tu conciencia bebida y confundida
en verdes madrugadas de vómito caliente.
Sintiendo que no pesa mi cuerpo
y no te aplasta el sólido elemento,
fugué hacia las montañas
de neblinas heladas, serpeando el Himalaya
entre motas de polvo,
con secas triquiñuelas de indígena en apuros.
Y es tarde para besos
y es pronto para lágrimas.
Desde afuera vislumbro tu rostro en nuestra almohada,
temblando tus caderas
estalló la guitarra, ciempiés de dormitorio,
componiendo canciones que acarician el alma,
y me nombran,
me buscan,
como si te faltara.
Y estoy en todas partes,
calmándote la fiebre que silba un desafío,
cerquita de tu apremio de visión extenuada,
Y estoy en todos lados
en tu huella anterior, en el simple futuro,
aquí, allá y ahora, tal vez, después, mañana.

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