Archivo | agosto 2014

Profanaciones

Profanaciones

There are so many human words
in the animal planet,
so many sentences, no sense.
We don´t know how
to keep them out from profanation.
Otherwise,
you can´t give her
your heart
without a kiss
without a touch of desacration.
Debes amarla.
Simplemente amarla.
Just love her.
Quítate la divina echarpe roja,
cualquier cosa es motivo para un brindis
anímate a seducirla sin palabras,
regálale un caballo de mar
en una burbuja de champagne rosado.
Descarta
las profanaciones del ermitaño,
sus barquinazos.
Just love her
in spite of words.

Vanitas vanitatum et omnia vanitas

 Vanitas vanitatum et omnia vanitas. 
Eclesiastés.

 

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.
Antoine de Saint-Exupery

El círculo de las vanidades es el centro del anverso
en la hoguera funeraria de los tropos del poeta.
Los malditos de la Erate queremos punzar el miasma,
extirpar la moral profanada por el pánico y la lujuria
insensata e insolente,
en una vivisección rigurosa,
trepanar los cráneos
del perverso crimen organizado;
con escalpelo, gubia o ganzúa,
con las llaves del infierno,
con bigote en desuso,
con riñones en la mano,
con registros barítonos
ansiamos lo imposible.
Queremos horadar al sonámbulo,
al anestesiado,
al cínico,
entrar en sus cabezas hueras
si no corre sangre en las arterias
de esos seres despreciables del damero,
ayuntados en coitos frenéticos,
mezquinos de mezquindad absoluta,
obstinadamente taimados,
tacaños de espíritu por definición de sombra.

El círculo de las vanidades no es pequeño
se expande cada día en un universo
que no se expande,
que gira y gira alrededor de un sol
que desconoce,
que han llamado Big Bang, que gira y gira a su vez,
alrededor de otros soles
u otros universos
que también desconoce el dogma del ateo;
espacios de dioses eternos, que juzgan o que juegan
y nos donan una libertad que los avaros cantan
por gusto del dinero esclavista
pero son incapaces de sentirla.
Alguna vez sabrán, estas comadres inopinadas
si es que no mueren
persistiendo en sus errores,
qué significa la idea de la palabra Dios;
cual es la velocidad de la luz,
que –les voy tirando un dato-
es redonda y se mide en cálculos pitagóricos.
Ni con esa pista
adivinarán lo que quiero explicarles.
No se esfuercen.
No diré más.
Es inútil perder el tiempo,
que en la realidad no existe,
con los miriápodos
de cien pies enlodados, sin alas en las anclas,
Hay poetas afeminadamente premiados
que firman algunos versos
como propios,
pequeños poemitas robados al azar
de aquí o de allá,
con ánimo de lucro.
Van por ahí jactándose de ser artistas malditos,
revolucionarios encapuchados,
rompe huesos de las reglas
engalanados con trencitas de oro.
No son malditos por ese menester.
¡Qué bah!
Son benditos del sistema mercantil
que los apaña.
Hijos de la miseria que provocan
con su exquisita soberbia de elegidos.
Mancomunan
aplausos, medallas, abrazos,
y cobran mucho,
mucho,
lo que debiera darse gratis.
¿Es eso el Avangard de la vanguardia?
¿Es esa la mística religiosa, persuasiva
que escogen para ser insectos?
Atestado está el planeta de repetidores del Dante.
Es hora de dejar las antiguallas perezosas
y marchar hacia el
Res non verba.

Obviedades dolorosas

 

Obviedades dolorosas.

Estimado señor anónimo:

No me siento perseguida porque lo estoy.

La diferencia se mide en años luz.

Una vez asumida la imposibilidad material

de luchar contra los ejemplares execrables

que desde sus espacios de privilegio

están al mando del negocio

respondo desde cualquier sitio esa agresión de acoso moral.

Marco los caminos a seguir.

Quizás sea hora de abrir la mente hacia nuevas conexiones y senderos.

No es ni mi intención ni mi deseo convertirme

en la maestra de cada uno de los cientos

de lectores y poetas que pululan por las redes virtuales.

Quien no pueda seguir el tren que no lo haga.

Los argentinos tenemos un escasísimo sentido del humor

y un alto grado de estupidez intelectual.

Hay excepciones.

Si lo mismo que digo lo reflejara Woody Allen en sus películas

la comunidad mediática lo estaría admirando

por “orden de su psicoanalista”.

La sociedad cultural pesa como un yunque en la cabeza de los adoctrinados.

¿La gente me dice de todo?

Es hora de que algún empresario sagaz advierta eso

y me proponga un trabajo acorde con el talento que exige estar en el inconsciente colectivo como si lloviera.

Soy la Messi de los blogs pero sin la compensación económica que me corresponde.

Averigüe por qué.

2.-

Escribo al vuelo porque no quería dejar de contestarle.

No soy quien para quitarle sus prejuicios.

Entiendo que quizás sea usted inexperto y

no comprenda cabalmente la estrategia que utilizo.

Mis blogs fueron hackeados.

Hace años que camino por la senda de internet,

he tenido un foro, también violado,

fui la “musa” de muchísimos artistas que lucraron con mi desgracia,

fortunas de las que nunca tendremos la menor idea,

y he recibido cientos de mensajes de aliento por mis buenos o malos poemas, cuentos, réplicas y ensoñaciones.

No puedo precisar cuántos, por fortuna, perdí la cuenta.

También he recibido innumerables críticas. No me extraña.

Me adelanté varios casilleros y eso tiene sus consecuencias,

como en dije en el Juego de la Oca.

Denuncio cosas fuertes, tremendas y dolorosas,

cosas que a los implicados les fastidia que se digan en voz alta y con megáfono.

Hablé de conspiraciones masónicas y templarias mucho antes de que alguien sugiriera a los canales hacer el teleteatro de “Montecristo”.

La brevedad de un poema no permite que me explaye

y tampoco voy a convencer a nadie desde un lugar tan ínfimo

como un comentario de un tuit.

Pero, buscaban guerra y les devolví jaqueca.

Como siempre le digo a mi hijo: “Si me suicido, averiguá quien fue”.

Tampoco tomaré las armas contra los miserables,

porque esta venganza en mucho más placentera y productiva.

No pudieron internarme en un psiquiátrico,

aún con la complicidad de penosas médicas a sueldo,

que me acusaban de sicaria del diablo.
Ahora, mi amigo, las pastillitas se las están tomando ellos.

¿Qué debo hacer según su sabiduría?

Aquí bien amordazada no encolerizo a los jefes

que están digitando desde arriba

quien tiene talento y quien no merece un mango más.

Es decir, ningún sudamericano puede dejar de ser la pieza de sus ajedreces de tales absolutas monarquías.

Sin embargo, ellos, los supuestos elegidos, pueden hacerlo,

pero no pueden por mucho que me espíen o persigan

conseguir dos gramos de genialidad.

3.-

“Lucía, lo que usted dice me inquieta.

¿Por qué piensa que la gente la quiere perjudicar?”

me ha escrito.

Nadie pretende perjudicarme, estimable, pero muchos políticos quieren verme bien lejos de sus corrupciones.

Saben que no tienen chance de robar tranquilos cuando ando rondando por los pasillos.

La cofradía es una telaraña de rosacruces, que se ensañó conmigo,

sin conocerme personalmente.

Muchos ya entraron en panic attack, otros todavía resisten.

Azeite para garotos podres

AZEITE PARA GAROTOS PODRES
Azeite pra Garotos Podres
Oi, tudo bem com você?

La chomba tenía el perfume
del hombre cascado en la boda.
Barato rematan los sueños
que hieden en rancias botellas.
Portaba en su lengua una espada,
de ésas que cortan el viento.
Su danza ni bella ni tosca
tornaba cansada del duelo.
Crepitan aún sus estigmas,
impuestos sobre una partida.
Sus manos agitan untuosas
colectas de misa de gallo.
Prosperan las fuerzas del hombre
si alcanza una voz femenina
y queda morando en la bruma
solo una pregunta en su día:
Oi, tudo bem com você?

Stripper (Desolación y derrota)

 STRIPPER.

El rostro fantasmal,
la tauromaquia
del púdico pintor del hombre develado.
Su costura viril,
sus brazos como alas
quizás lloren todavía
por Cartago,
en el salón del baile del stripper.
Delenda est conflictos de la noche,
Imagen y prestigio descompuestos
en el terco silencio
de su espaldar hermoso.
No hay lunares,
bostezando esa piel
devoradora de olas,
o tal vez haya.
Trapezoide imperfecto
conjugando el sudor
de otros tiempos.
Una percha lasciva,
una cintura,
sin cara, ni nombre ni adjetivo
perspectiva el embeleso.
La oscuridad me impide verlo.
Muéstrame tu quijada tabú,
los arcos de las cejas de tus ojos;
muéstrame los huecos de tus venas,
la corsaria nariz del bucanero
con vituallas subterráneas,
Muéstrame los ríos de deshielo
entre tus manos paradójicas.
¿Qué es esto de esconderte acobardado?
Muéstrame tu cabeza
mojada por la lluvia,
la frente gravitante,
el torso despoblado de medallas,
el delta de tu lengua de arrecife,
que acomete hechicero
hasta mis ganas.
Y es tu única bandera
la nalga de Aquiles
virginal y rocallosa,
de un pálido cautivo en la garganta
contra
la piadosa tortuga metafísica
del humo de los lares.