Archivo | junio 2014

Tejidos

Tejidos

 

 

 

La corrupción está instalada.

Ay. Trágicamente instalada.

No van a dejar constancia

de ostracismo y  destierro

en los sones de la guerra.

No abrirán las compuertas del trabajo

ni destilarán petróleo sus acritudes indignas.

La olita del dinero seguirá

dando curso a matones de otra clase.

Los malvados

oirán el grito subastado de las madres.

Los artistas atrapados en su red

con una cala en el cerebro

no descansarán hasta alcanzar la infamia.

Candidatos a Diputados

seguirán orinando al mejor postor.

Nuevos súbditos

tendrán  Reina y Rey  que los corteje.

“Se siembra un pensamiento,

se cosecha un acto”, decía el pastor mormón.

Escuelas de psiquiatría,

verdades bíblicas,

cine adoctrinador,

las falsas biografías de la escuela anglicana,

los plagiadores contemporáneos

y la torsión  nueva perseveran.

Pero la literatura no cambia el mundo

solo lo hace más tolerable,

más asequible,

en este cansino agobio de multitudes.

Si coincides conmigo

en cumplir los mandamientos de Dios

(o como quieras llamarlo)

estaremos de acuerdo.

Si no, mejor sigue tu camino hacia la nada.

Lo sostengo y mantengo:

quien quiera conocer el horror

que se inscriba en un curso de tejidos.

La lana pica hasta en la piel del muerto.

 

tejidos

 

Libertinaje

Libertinaje

LIBERTINAJE

En el umbral de las palabras,

del lenguaje gestual

o la experiencia

hay una zona gris del pensamiento

en la que mora asustada

la libertad,

con su manía de definición,

su despertar instintos,

sus derechos.

No hay nadie que presuma que ella existe,

ni nadie que descrea que esclavice

con su voz seductora de anfitriona

del palacio sutil de la conciencia,

la vitrina hecha añicos

de la especie animal.

Su excusa y desenfreno manifiestan

que incluye un requisito inexpugnable

en todo amoldamiento;

preconcebir la inicua contracara

de la hermética fe

que la ha prologado,

un vicio del que pocos hoy se acuerdan,

que avanza lento como la hormiguita

atestada de lemas y zalemas,

y se instala en el nauseoso altar de la inminencia

que prefija amenaza

insistiendo en vulgares parecidos.

Libertinaje:

Ronquido escandaloso,

la grieta irresponsable,

el brindis de un Satán desvencijado

con frondoso historial de malas artes,

chauvinismo de una patria que excede

la audaz frontera del conflicto.

La palabra –se ha dicho- no es la cosa.

Pero, ¿cabe dudar que no lo fuera?

¿Es solo el ofertorio de un estado

de plena convicción y raciocinio?

¿Está en el núcleo de la espiga el trigo

o apenas su entrevero imaginado?

Ser libre es ser feliz.

Su pantomima

es el sable que empuña, en la emergencia,

su despropósito.

Libertinaje es visión;

el frenético barro en la cuneta,

en que mete su pies el disoluto;

el estado de angustia ante el deseo

de ser el Inmortal superviviente;

el poderoso monstruo

del reglamento aún desconocido.

La libertad está colmada de absoluto.

Es obra de los rangos superiores;

la secreta censura de los labios,

la savia de los árboles;

señal de acercamiento

del yerro y la magistratura.

El libertinaje, en cambio,

sin venda, por la ley totalitaria,

ofrece tentaciones infinitas,

en la huella perdida de lo ilícito.

Salgamos en rescate heroico,

del sustantivo oculto de sus fines,

cumpliendo una misión de humilde ética,
evitando negar sus corolarios,

que no por innombrables,

se tornan ilusorios.

 

 

Sin consuelo (poema de la serie Premio consuelo para…)

 SIN CONSUELO. 

Son vándalos de la semejanza, 
procreadores genitivos 
del bagaje de la insensatez literaria 
y humana. 

El poeta recela de la injusticia periodística 
y es vulnerable al menesteroso. 

Sin consuelo. 

¿No les ocurre lo mismo 
frente al carnicero escatológico, 
teórico de mentiras letradas, 
aprendidas por sus mentes genuflexas, 
acampando en la institucional servidumbre 
de los excelsos premios 
y los honoríficos galardones?