Archivo | abril 2014

Perfume de jazmín (inspiración)

 

Perfume de jazmín

 
Perfume de jazmín

Las cosas que tú has visto 
y ya no ves
son sombras y palabras.

Perfume de jazmín
-sólo él te inquieta-
con su vaga fragancia.

¿Dónde habrá una luz roja
en el camino,
que frene la distancia?

De repente el olvido
de la existencia
trueca tu voz en alma.

El poeta recorre superficies
con timidez
de duda inveterada.

Lu

Los broncos nubarrones

Los broncos nubarrones. 

Admito haber vivido equivocada, 
cruzando las fronteras del destierro 
con una camiseta imaginaria. 

Procuro crear cauce en anaqueles 
colmados de estaciones y de Biblias, 
tensando morbidez y desaliento. 

Admito presidir tu dormitorio 
vestida con piyama de sedas naturales 
y andar por la escalera con pantuflas. 

Procuro ser la párvula inocente 
que construye epigramas, 
que en su próxima vida serán gestos. 

Admito que procuro no soñar 
los instantes del flash 
en que piden perdón tus ojos sin respuesta. 

Procuro no perderte pero admito 
que la lluvia sonámbula de hoy 
es como un torbellino inexpugnable. 

No puedo persuadir al aguacero 
que nuestra avellaneda está asolada, 
enferma de humedad, 

adolecida de ángeles y estrellas, 
de tanto andar hurgando por tu sombra, 
a la intemperie, 
bajo oscuros y broncos nubarrones. 

Lu Folino
(Un poema ideal para este oscuro y lluvioso día de lluvia en Avellaneda)

Renacuajos

Renacuajos  (Un poema escrito en Abril del 2007)

RENACUAJOS.
-güillegüilles-

Triste sino de pena capital,
decadencia del hastío.
A la deriva, sus salarios apisonados
degüellan las ajenas aguamieles.

Renacuajos.

El pavo real es una sombra
que vigila al caminante
y no está solo en su híbrida vergüenza.

Son cientos, son miles, son millones.
La Uno y la Dos, la Federal y la Privada:
¡alinearse!
CIA, exKGB, SCOTLAND YARD, FBI:
¡engreírse!
Los milicos, la pesquisa, el Mossad y los buchones,
la SIDE, los burgueses catatónicos
juramentados
y el garfio de los criminales
que aspiran a ser libres como hombres.

La legión de los que venden su alma al diablo
no tiene límites.

Se acostumbran tan pronto al rango del soplón,
que hasta las prostitutas
son más honrosas
que sus trajes de grises y obscenas cucarachas.

Los espías, mienten, bifurcan,
abochornan y confunden.

¿Ignoran que trabajan para pocos?
(Son doce los Caballeros de la Mesa Redonda
que adiestran las leyes de la Muerte)

Hay una zona oculta y prohibida
de la que no conviene hablar.
Mas, no hablar no es callarse
sino todo lo contrario
que es lo mismo que decirlo bien alto
señalando a los enanos
del grifo apolillado
por la delación sin escrúpulos,
con sus perros teléfonos móviles,
sus fotocopias,
sus ratones y teclados asiduos
de jeroglíficos marciales.

Por el lado que busquemos,
hallarás el fraude,
la ignominia,
la denuncia falaz,
el desencanto de sus cobardías enmascaradas.

¡Qué impaciencia
por verlos reptar en el fracaso!

Se presiente la liturgia del instante,
en el que otro guardia,
otro espía más hambriento y feroz,
o simplemente más joven,
les dará en el culo la patada
que será su última reliquia,
por miedo al avispero.