Madre

Madre – soneto modernista

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(Foto tomada de la red – Alfarería Tito de Úbeda)

Ciertas mujeres, cierto, no tienen sus cabellos
teñidos por la plata de un penoso pasado.
Sin embargo, ella luce su porte consagrado
e ilumina la sala con sus ricos destellos.
Porque nunca fue objeto ni se entregaba a aquellos
que buscaban sus labios ardiendo de pecado,
su cuerpo era lujuria del preso y del ahorcado
y rendíanle culto los fieros y los bellos.
Pienso que esa señora de hermosura tardía
mantiene su elegancia, ritmo, aroma, dulzor,
sumando a cuentagotas los besos que escondía
entre sábanas blancas de precioso candor.
Ella, otrora donaire de la noche y el día,
es ahora mi madre y me brinda su amor.
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