Canción de la dialéctica arribista.

No hay nadie en este mundo pasatista

que admita la igualdad en la injusticia

sin armas ilusorias de milicia.

Me cago en la razón funambulista

que sueña silogismos del artista.
Me cago en la virtud del contra injerto

de zorrinos en un paraje incierto.

Me cago en la dialéctica arribista.

 

La costra de Fidel, vuelto a la carta,

La del cajón de Néstor  con pancarta,

El muerto en gasa fina  en Carnavales.

 

Hasta el moño de ser prima de todos,

pues vienen de esas pajas estos lodos.

Espero recompensas terrenales.

 

 

Si suena la chicharra y el trabajo

fatiga con reloj marcatarjetas,

Decile al puercospín que se lo meta

en el culo servil que usa a destajo.

Los diablos azules son ediles

borrachos de una logia refractaria.

Se confunden el rico con el paria.

El de buen corazón lanza misiles.

El lujo es alegato, y sus desplantes

-para machos estaban los de antes-

maquillan abundantes repertorios.

Sí… bufones hay muchos, demasiados

que rasguñando  el trono de lisiados

el facto los volvió supositorios.