Archivo | enero 2014

El gorrión entumecido

Apenas un gorrión entumecido

que gime cuando canta,

hace tiempo hube echado en el olvido.

Mas luego su figura se agiganta

volcán en erupción, violín lucido.

El pájaro resiste la tormenta

en el destierro.

El modus operandi:

la boca saciada por polvorienta

tristeza, recupera audaz el porte neto

en un velo de tul,

que encubre a las estrellas como un reto

de volver a forjar nido, y alienta,

dolido cuerpo gris del  esqueleto,

la esperanza que inventa

de andar de rama en rama espeluznante,

en llamas de colores,

paleta en cielo azul,

movido en mi oración de artista errante.

¿Sabe el gorrión que sufre por su amante

que no hay felicidad sin resplandores?

Madre

Madre – soneto modernista

Image

(Foto tomada de la red – Alfarería Tito de Úbeda)

Ciertas mujeres, cierto, no tienen sus cabellos
teñidos por la plata de un penoso pasado.
Sin embargo, ella luce su porte consagrado
e ilumina la sala con sus ricos destellos.
Porque nunca fue objeto ni se entregaba a aquellos
que buscaban sus labios ardiendo de pecado,
su cuerpo era lujuria del preso y del ahorcado
y rendíanle culto los fieros y los bellos.
Pienso que esa señora de hermosura tardía
mantiene su elegancia, ritmo, aroma, dulzor,
sumando a cuentagotas los besos que escondía
entre sábanas blancas de precioso candor.
Ella, otrora donaire de la noche y el día,
es ahora mi madre y me brinda su amor.

Amor y Senectud (Gallito Ciego)

Cuando espero al Amor en los pasillos
la buida Senectud se queda tiesa,
y al ver llegar al Hombre por sorpresa
prepara el camisón y los anillos.

Como vieja señora de corrillos,
espía ensimismada si me besa,
cual una niña tierna e inconfesa
pinta campos y ríos amarillos.

Sueña verme madura aquella dama,
ignorando que soy mono de fuego
del horóscopo chino, y en la cama

recuerdo que la edad es solo un juego
que inventaron los necios de proclama
que pierden su pasión al gallo ciego.

Canción de la dialéctica arribista.

No hay nadie en este mundo pasatista

que admita la igualdad en la injusticia

sin armas ilusorias de milicia.

Me cago en la razón funambulista

que sueña silogismos del artista.
Me cago en la virtud del contra injerto

de zorrinos en un paraje incierto.

Me cago en la dialéctica arribista.

 

La costra de Fidel, vuelto a la carta,

La del cajón de Néstor  con pancarta,

El muerto en gasa fina  en Carnavales.

 

Hasta el moño de ser prima de todos,

pues vienen de esas pajas estos lodos.

Espero recompensas terrenales.

 

 

Si suena la chicharra y el trabajo

fatiga con reloj marcatarjetas,

Decile al puercospín que se lo meta

en el culo servil que usa a destajo.

Los diablos azules son ediles

borrachos de una logia refractaria.

Se confunden el rico con el paria.

El de buen corazón lanza misiles.

El lujo es alegato, y sus desplantes

-para machos estaban los de antes-

maquillan abundantes repertorios.

Sí… bufones hay muchos, demasiados

que rasguñando  el trono de lisiados

el facto los volvió supositorios.