Tomen nota

TOMEN NOTA
Si el cielo toma nota,
llegará el anunciado
día en que los poetas
dejarán de expulsar a sus demonios,
porque de tanto abuso perpetrado
en sus versitos
ya no les creerán ni los amigos.
Arderán sus exilios interiores;
sus funestas inspiraciones
de vergüenza arderán,
pues mucho nos porfían
con su triste parodia inescrutable
de avalar pesadillas de la muerte.
¿Acaso nos dirán que es taciturno
vestirse de bohemia y artificio?
Preocupa que los críticos que absuelven
por respeto o prudencia,
titubeando,
las canónicas obras del estilo,
aplaudan por sentir lo que ellos sienten,
con formidable simpatía,
esperando un favor que nunca toca.
Les vengo a proponer mi incertidumbre
¿Es esto Poesía?
¿Recitar en tertulias de señoras?
¿Pecar de recompensas y de glorias?
Cada cual a su juego lo llamaron
y el mío ha sido público y notorio,
delatando la pose,
el malestar para las fotos,
la cicatriz en labios de retórica
como una epidemia
en los tiempos del calendario maya.
No tengo soluciones ni preguntas.
Me siento a medir sílabas;
le provoco
un leve susto a la Academia
que no se rasgará las vestiduras,
y si puedo,
un guiño a los sensatos
que aprueban mi denuncia
y anexo:
Notifíquese y archívese.
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