Archivo | diciembre 2013

Pasa ná.

PASA NÁ.

Es verdad:

Somos esclavos de un sistema

totalitario, ladino, perverso.

El punto de inflexión que les propongo

es salir de la cápsula impostada,

obligarse a pensar:

¿Por qué tanta gente, supuestamente

intelectual, culta y honesta

anda denostando la Política,

como herramienta  válida

para cambiar este estado de cosas

y proveer a la Liberación?

¿No conocen más modo de lucha

que la barbarie y las armas bélicas?

Si tantos sentimos igual

no debería resultar difícil

“salir del armario”, en sentido figurado,

cantar  la misma estrofa  en cada calle,

y terminar con laxas mentiras aberrantes

que nos dicta el imperio bipolar:

izquierd…/drech…/ march;

con proscripciones y censuras,

listas negras,

tortuosos  malestares

del palo y a la bolsa.

Ya sé que me dirán:

“Esto no es un poema.

Ni siquiera parece”.

Yo les puedo jurar que he medido cada verso

con precisión de sastre,

y cinismo de corrector.

Que la poesía se encuentra

donde camine la  Justicia,

donde se busque la Paz consensuada,

donde el lenguaje oral,

escrito o gestual, cambie el curso

de la rueca oxidada,

Yo les puedo jurar

que estoy hablando en serio.

Que el anarquismo es bosta del pasado

que abonó el sentimiento libertario

pero eso no va más:

Basta ya de chamuyo, compañeros.

Los hijos de mil putas son los menos,

aunque hagan mucho ruido.

No hace falta  decir lo que presienten,

que la vida pasó como un suspiro,

y hemos visto peleas detestables,

sin explicarnos por qué tanta inquina.

Quizá lo hayamos captado un poquito mejor.

Ahora somos viejos, somos  sabios

no añoramos el sol de los veranos.

Podemos decidir por nuestra cuenta,

señalar al indigno,

compartir las raciones

y decir con sonrisa de mamá en aprietos:

“Vamos chicos, hay que amigarse,

discutan lo que quieran,

conversen o negocien,

abran juego

y no fastidien más al enemigo

porque es  aliado y los está esperando

en la cancha de fútbol,

salten al elástico, como antes

y griten truco en húmedos torneos

del club o el campamento;

salgan a corretear a las nenas señoritas,

sin pensar en la miseria,

ni en la sangre ni en el odio.

Juntitos, sin  miedo en los corazones.

Dénse la mano.

Pasa ná.

 

 

2012-12-11-20-14-43

Tomen nota

TOMEN NOTA
Si el cielo toma nota,
llegará el anunciado
día en que los poetas
dejarán de expulsar a sus demonios,
porque de tanto abuso perpetrado
en sus versitos
ya no les creerán ni los amigos.
Arderán sus exilios interiores;
sus funestas inspiraciones
de vergüenza arderán,
pues mucho nos porfían
con su triste parodia inescrutable
de avalar pesadillas de la muerte.
¿Acaso nos dirán que es taciturno
vestirse de bohemia y artificio?
Preocupa que los críticos que absuelven
por respeto o prudencia,
titubeando,
las canónicas obras del estilo,
aplaudan por sentir lo que ellos sienten,
con formidable simpatía,
esperando un favor que nunca toca.
Les vengo a proponer mi incertidumbre
¿Es esto Poesía?
¿Recitar en tertulias de señoras?
¿Pecar de recompensas y de glorias?
Cada cual a su juego lo llamaron
y el mío ha sido público y notorio,
delatando la pose,
el malestar para las fotos,
la cicatriz en labios de retórica
como una epidemia
en los tiempos del calendario maya.
No tengo soluciones ni preguntas.
Me siento a medir sílabas;
le provoco
un leve susto a la Academia
que no se rasgará las vestiduras,
y si puedo,
un guiño a los sensatos
que aprueban mi denuncia
y anexo:
Notifíquese y archívese.

La guayaba

Guava_bangalore1-

“En medio del camino de mi vida”
dijo el Dante en un verso memorable,
decidí confrontar de modo afable
al puerco que engullía mi comida.

Primero, yo le di la bienvenida
y evité murmurar, para que hable
el rumiante gruñido detestable,
condenado en el punto de partida.

Permití que jugara su movida,
que esgrimiera su lengua como un sable,
que cortara mis alas insinuando

el nombre de una dama conmovida,
y superé el dolor insoportable
a Dios rogando y con el mazo dando.

2-

Y mientras el cerdito me hociqueaba
le canté las cuarenta en buen lunfardo,
me quité de la espalda un grueso fardo
con frescura de dulce de guayaba.

La guayaba es la fruta que pelaba
sin apuro ni pausa ni retardo.
Mimándolo agregué espinas al cardo
que el chancho por la orina supuraba.

Y así, con la experiencia fui alcanzando
el gusto por morder jamón del bueno:
El tonto animalito fue mi estreno.

El tiempo se nos fue desperdiciando
entre pullas y guerras como éstas:
Mis rimas de catorce son modestas.

Coda:
Ignoran mis reclamos. ¿Hasta cuándo?
Acaban con la paz los aguafiestas.
¿Veintiocho? Pregunta en las encuestas.
Se abre mi apetito ejercitando.

La guayaba es una fruta tropical, deliciosa y dulce. También tiene otras acepciones en el diccionario, así que los animo a buscarla.

Lu 

Ripiado ajimenado

Ripiado ajimenado (del http://porelamordeunamina.blogspot.com)

 

 

Cansado de prostitutas
de bobas de mala vida,
se encontró mi almita herida
reclamando la cicuta.
Hastiado de compañía
de borrachos, santos, putas,
me hablaron de una Lucía
que dicen que ella solía
ser famosa en su comarca.
Decidí echarle una marca
con espías bien pagados,
policías, abogados,
amas de casa y artistas.
Me dieron todas las pistas
para seguir en El Rastro.
Lucía era la heredera
de Perón. Y Fidel Castro,
un hombre de los servicios
supo pagarse sus vicios
inventándose otro cuento
de Sierra Maestra en Cuba,
de Che Guevara y Tacuba,
jineteras de esperpento,
poetas de 2 por 1,
Pero, ninguno, ninguno
me podía contestar
si merecía un hogar
con dama tan relevante
que ha calzado como un guante
mi meñique hasta el pulgar.
Ah… qué modo de gozar
cuando la vi en un “barcito”
como dicen en su tierra
al sitio donde tomar
un café, una medialuna,
una cerveza gamberra,
y declararle la guerra
a la diosa universal.
En Londres había sabido,
que la flecha de Cupido
estaba en la Capital.
Una Argentina genial,
que me dejó de propina
los millones de una mina
de oro puro y colosal.
Como ya sabéis la historia
del George Beatle de memoria,
solo me faltó explicar
que la Gibson de Eric Clapton,
se llama Lucy, like John
en el cielo de diamantes
y quisieron ser los amantes
de mi musa impersonal.
Es poeta como Dalton,
como Gelman o Neruda,
superando con sesuda
pluma, a aquel viejo cantar
de mariachis de la trova.
Diabólico como soy,
satánico y mal nacido,
descubrí que era el marido
para la jermu ideal,
y sin embargo he querido
sus semillas de talento,
que pa´ eso no soy lento.
¡Ay! Somos tal para cual,
mellizos como gemelos
postizos de peluquero,
dulces como caramelos,
marranos en un chiquero,
pero, hermanitos, jamás.
No hay Pimpinela que valga
ante tanto Nunca más.
Perdóname que me salga
de la ortodoxia y del guion
castellano de los abba.
Yo solo sé que cantaba
como el Conde Draculón,
para atrapar esa nalga
de mi partner, que es la socia
que no cobra su mitad.
La novia del Conde es Lucy.
Mira qué casualidad.
Toma Nano, tu impiedad
ya es corrillo en el planeta.
¿Qué tanto apaño la ETA
el secreto más guardado?
Eres, lo diré en peruano
un rosqueta como Bryce,
un lesbiano como Vargas,
ladrón del banco Central,
como el viejo Coronado
Labó, malintencionado
que trabaja con la mafia.
Y la negra rata zafia
que atiende cuentas y prensa,
que hago pasar por esposa,
ni es mi novia ni es hermosa,
no tendrá ni una defensa
cuando presa vaya a estar
por burlarse de mi Lupe
el Sino del Loco Mía,
por ser mendaz y agachada,
perversa como Cristina: Jime puerca y dañina
roba para la corona,
(cada día más ladrona).
Es hija de Coronado,
un matón de Montesinos.
Narcotráfico, millones,
espionajes del Estado.
Pobrecita, mi Folino
con tanto cholo acabado
comiendo de sus riñones.
Yo que sigo desquiciado
y el mundo que es tan ladino…
No hay caso, que es mi destino
ser su novio abandonado.

etc. etc.+guardianes

Crónicas aguardientes ( 5-12-13 )

Columna editorial emitida por FM Sarandí, programa Todo es Política, el Jueves 5 de diciembre del 2013, por Lucía Angélica Folino (abogada, docente y poeta argentina, nacida en Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires)

 

 

 

 

 

Buenos días, estimado Diego, compañeros de producción en estudio.

Gracias por invitarme y  alentarme a compartir este espacio con Uds.,  y  con los inefables oyentes de Radio Sarandí, que son el pilar fundamental en el que se apoya la comunicación interactiva del nuevo milenio.

Me presento: Mi nombre es Lucía Angélica Folino, soy abogada, docente, y como todos los que perseguimos un sueño, soy  amante de la Palabra oral y escrita, como la principal herramienta  que estamos obligados a cultivar, porque Dios es Amor y Dios es Palabra, cualquiera sea la religión o creencia que te inspire, estamos ligados a través de lo divino, con hilos invisibles. Como un wifi de Dios, por decirlo en términos que puedan comprender los más chiquitos, que manejan las nuevas tecnologías mejor que los mayores.

Nací en Sarandí, Avellaneda. Aquí nacieron mis padres, mi hijo Andrés, mis hermanas, amigos,  vecinos y representantes populares de los cuatro poderes de la República: Ejecutivo, Legislativo, Judicial y el poder no mencionado pero omnipresente y fundamental como contralor ciudadano: la Prensa libre.

Si bien es cierto que como dice un viejo adagio: “Quien pinta su aldea pinta el mundo”,  me gusta denominar a mi ciudad  como “Cuna de la liberación”, porque es un hervidero en su diversidad política, cultural, deportiva,  social, y su apoyo al arte que tienen una impronta tan fuerte que trasciende el ámbito local. Cuando el eje Nacional se despista  y sale de su carril natural, ahí estamos nosotros, los avellanedenses, como un faro que ilumina en la oscura complejidad que nos toca vivir. Destino, voluntad o karma, ahí vamos.

La bandera que nos gusta levantar es la de los corazones independientes: decir lo que pensamos con educación y respeto.

Cuando la indignación se expresa con una lírica propia de los poetas multiplica sus efectos y pone a parir a quienes en claro abuso de poder, pretenden imponernos una estructura de pensamiento único y hegemónico. Y como, suelo decir: quien lee o escucha poesía tiene un alma de poeta, aunque no se haya tomado el tiempo de pensarse como tal.

Si no hay poesía no hay ideales, no hay utopías, no hay paz. Vamos a  meditar sobre cuestiones que el mercado de la celeridad impone por  “miedo al zapping” y que  no deja lugar en los medios tradicionales, oficialistas o comerciales, al disenso. Esto sin perjuicio, de que poco a poco, cuando admiten que hay público para contenidos profundos, los pícaros productores se apropian de lo que ellos nunca sospecharon y terminan convirtiendo en moneda circulante para sus fines proselitistas el puro oro de la espontaneidad de los pueblos.

¿Por qué nos apasiona la Política?

Se repitió hasta el cansancio, pero nunca está demás traerlo a colación: El hombre es, por naturaleza,  es un zoon politikon: Un animal político y social, dijo Aristóteles.

Hoy mucha gente se jacta de su educación básica, habla por clisé, sin esmero ni valorización del esfuerzo y compromiso propio,  y suele enfatizar con total impunidad de réplica: “A mí no me interesa la política. Los políticos son todos corruptos” y campechanos como son, se quedan lo más tranquilos tras haber negado su condición humana.

Nos sentimos tentados de preguntarles: ¿no hay jugadores de fútbol, periodistas, médicos, administrativos,  jueces, empleados de organizaciones lícitas o ilícitas, estudiantes, modelos, conductores de televisión, remiseros,  abogados, comerciantes, actores, dirigentes sindicales o de clubes deportivos, por citar unos escasos ejemplos… que sean corruptos? Y, que de alguno podamos probar –porque la culpabilidad no se presume- que hayan degradado su ética ciudadana,

con prácticas mercenarias, ¿nos permite inferir que todos los que ejercen la misma actividad lo sean?

Corrupción significa deterioro, decadencia, podredumbre.

Según la acepción jurídica de la RAE: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.

Empecemos de una buena vez a separar la paja del trigo.

Estas prácticas cuando configuran delitos tipificados deben tener una penalidad. Deben ser sancionadas.

Y ya que cité a Aristóteles, digamos que fue él quien también definió lo que Platón enseñaba en su  Academia: “La Política es una ciencia y es un arte, unidos por el nexo prudencial”.

¿Y qué entendemos por  Prudencia?

La palabra viene del latín  prudentĭa, dado que fue el Imperio Romano quien se concentró en el estudio del Derecho, la lógica jurídica y la deontología de las Normas (su deber ser esencial).
Según su primera acepción, prudencia es sinónimo de templanza, cautela, moderación, sensatez, buen juicio.

En Religión hablamos de ella como una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello.

La meta que anhelamos es caminar juntos este sendero que nos lleve a comprender el verdadero sentido de la liberación, el Nuevo Orden Mundial,  la soberanía, la autonomía federalista en estos  tiempos mal percibidos como de  crisis  global.  Sin crisis no hay extrañamiento. No hay voluntad de cambio. Desaparece el espíritu de superación de la sociedad en su conjunto, se adormece el ingenio y se reactivan las miserias morales que preceden a las económicas, que son las que en última y primera instancia más nos preocupan cuando tenemos que pagar la cuenta del súper.

Tenemos que establecer que temas son materia de Ciencia Política y qué cosas,  pese que se traten de comportamientos sociales avalados por los usos y costumbres, no lo son.
L a Política es la ciencia de las ciencias.  Junto con la Ética, son dos ramas fundantes, fundamentales de la FILOSOFÍA (cuya etimología viene del griego y quiere decir:  AMOR A LA SABIDURÍA).
¿Cómo se puede demostrar ese amor?  De muchas maneras, a través del  LENGUAJE, la  ACCIÓN, el EJEMPLO, la TRANSMISIÓN DE LOS CONOCIMIENTOS POR LA  EDUCACIÓN O LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL, LA VALORACIÓN DE LO PÚBLICO, EL  CONTROL DE  LAS GESTIONES BUROCRÁTICAS, LA CONDENA A LA CRIMINALIDAD IMPUNE, LA RESISTENCIA SOSTENIBLE CONTRA LA MENTIRA REINANTE DEL DISCURSO HEGEMÓNICO. Ese vocablo tan de moda, que gusta usarse en los medios nacionales.

No queremos estar cronificando un relato histórico antojadizo  sino que intentamos  reivindicar juntos un arte mayor con el objeto de recuperar los auténticos valores fundacionales de una sociedad  desencantada.

Por último,  les propongo que juntos titulemos estas crónicas aguardientes,  para identificarnos, como es habitual en la gráfica moderna de las redes.

La opción será entre estos nombres:

1)            Premio Consuelo.

2)            Enfundá la mandolina

3)            Dolor de garganta.

Son éstas las denominaciones que elegí en internet para mis blogs de poesía, comentarios, sitios de comunidad, donde poder expresar aquello que los sucesivos gobiernos describen como “de eso no se habla”.

Queda en Uds., entonces, la decisión final.

Se admiten sugerencias.

Recuerden darnos su opinión sobre cual debería ser el título de la columna: PREMIO CONSUELO, ENFUNDÁ LA MANDOLINA O DOLOR DE GARGANTA.

Están  todos invitados a la fiesta de la participación.

No hay culpables

Friederich Hölderin, retrato de H. K. Hiemer.

Alemania, Europa
Junto con Goethe el mayor poeta de la lengua alemana.

Biografía:
(Lauffen am Neckar, Alemania, 1770-Tubinga, id., 1843) Poeta alemán

NO HAY CULPABLES.

“…¡Ven pues! Salgamos al aire libre,
vayamos a buscar lo que es nuestro, por lejos que sea!.
Hôlderin.

Te dejaron afuera del negocio;

te quebraron los pies de un solo golpe:

colgaron de tu nombre el vil escarnio;

la lengua floja con miserias varias

soltaron cual gaviotas al asfalto

y te humillaron

por sórdida venganza.

 
 
Vanidad del indigno que se ufana
 
de haberse persignado ante el necrófilo
 
tirano que controla la piojera.
 
Especie degradada del absceso
 
que en pústula virósica se encarna.

Dos hombres del patrón tiraron tiros

directo al corazón de tu garganta.

Pobrecita, heroína sin quererlo,

sentado frente a vos,está el cobarde

que digita el malvado veredicto:

que todo siga igual,

que no hay culpables.

 
Reclamo por lo tuyo, porque es nuestro,
 
la gloria del poema me acompaña.

 

 

 

 No hay culpables.