Archivo | noviembre 2013

Garagatos (concurso)

 

Gagagatos

“Como dibujo por matar el rato,

ayuno del talento de Tiziano,

a los bodrios que salen de mis manos,

les llamo GaGaGatos.”

Como escribo canciones sin recato,

soy menos Mozarteum que Lesbiano.

Los versos que recito son baquianos

que van pasando el dato.

Como cobro los bises de inmediato,

me abuchean el monje salesiano

y el diabólico ángel de paganos

detrás del aparato.

Como miento mi propio asesinato

de suicida con voz de partisano,

los cielos se oscurecen infrahumanos

por simple desacato.

Como ignoro quien hace mi alegato,

aunque algunos me llamen Juan Urbano,

soporto las calumnias de Sopranos,

castrado en celibato.

Como miro sin ver el virreinato

que ejerce mi enemigo chabacano,

toreo sin razón a los humanos

porque soy insensato.

Como pinto escrituro, comemierdas,

Lo que niego desniego casi sordo,

como vivo desvivo, viajo a bordo

de trenes de derechas y de izquierdas.

Como canto descuento y bien te acuerdas.

Mis musas ya no habitan en el morbo

de un templo que se ha vuelto un gran estorbo

en mis años de box contra las cuerdas.

Mi guitarra es mujer, jamás te pierdas.

el modo de abrazarla con que absorbo

su fina melodía cual un sorbo

de whisky en las esquinas que recuerdas.

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Cartapacios

cartapaciosEstamos hechos de tiempo y somos fosforitos
igual que madreselvas al borde del camino,
como colgados vivos en el absurdo espacio
procurando elipses comerciales de fenicios
en ciudades guardapolvos, en los desperdicios,
buscando cartapacios, entre ratas y mitos.

Leyenda del existir, parábola de moda.
Creencia del ayer, futuro que se exhuma
en banquetes de un funeral que se perfuma
de exóticas esencias aromadas de boda,
sintiendo que la muerte temprana es inhumana,
si se trata de rescatar de nuestro yo en los ritos.

Parécenos la tarde, como una encrucijada.
Añoramos la noche en cualquier regazo amante,
y vamos encontrando pájaros en bandada,
relictos por los vientos, perdidos como guantes
en un jardín de infantes, ya sucios y harapientos
rememorando el día que es peor que la andanada.

Mano verde para pez náufrago.

MANO VERDE PARA PEZ NÁUFRAGO.

A Tom Lupo , porque no es serio que un poeta se llame Tom Lupo,  a

excepción de que conduzca por radio un programa para poetas

desorientados, una hora antes de la madrugada.

Cultivar minimalismos es siempre un arte difícil.

Como la Jardinería.

Debes  tener  gran cuidado con hongos,

cochinillas, sequías y tormentas.

La mosca de la fruta

bien podría arruinar el estofado.

Hace unos días ocurrió un milagro:

Tom Lupo

tradujo el famoso verso: “Lavorare stanca”

y logró mejorarlo sustantivamente,

aunque en mérito a la verdad debiera decir:

que la transformación fue verbal.

Tom dijo: “Cansar trabaja”.

Un día de éstos lo llamo y le pregunto

si la expresión fue un acto fallido y se le trabó la lengua,

o si fue una genialidad suya nomás,

porque Tom,

vecchio Lupo di mare,

la juega de humildito

pero le provoca disimular

su mano verde de pez náufrago.

spirituals

NECRO-SPIRITUALS-FINAL-FRONTCOVER (1)Ráfaga de estruendos, densa espesura
en una lluvia que oigo retumbar,
pesadilla y polvo, tormenta oscura
la noche llegará a nunca acabar.

De lejos, un albatros con finura
evoca el canto erótico y lunar
en esta madrugada sin cesura
con nombre de Futuro en su lugar.

Decálogo del vate guerrillero
que en la selva flamante de la historia
enfrenta un aluvión de impunidad.

Puerta adentro, la calle cenicero
resume en spiritual de amatoria
Temores, cobardía y soledad.

Canción para que la cante Joaquín Sabina

Han dicho de mí que soy
un suplantador de besos;Imagen
los fanáticos obsesos
se enfadan si les contesto
que no busco, de repuesto
amor, pues tengo pareja,
la musa que me acompleja,
la novia de sinrazones
que me clava sus tacones
mientras bailo con la mara.
No la aprecian ni Alfaguara
ni Planeta ni Visor.
Toro Salvaje la llaman
los poetas que la aclaman
en broma en un ascensor.
Apaga el televisor.
Encuentra una vida, nena.
Te persigue una condena.
Cada día estás peor.
Ya ves que no habrá secretos
en este mundo traidor
que funcionen de amuletos
contra escorias y dolor.
Otra copa, sí señor.
Otro tequila en los huesos.
Aguántate si bostezo
de la estúpida que lee
lo que ella quiere y se cree
que no tengo corazón.
Punto y firma sinrazón
de los libros de Verdades.
Cada noche, vanidades
que esperan el resbalón
con torpes ingenuidades.
Cuídense sus santidades
de un jienense payador,
para soñar no hay edades
y mi Lupe es la canción:
Maravilla de Martínez
que presentan en los cines.
Perdonadme la emoción
si escribo en un paredón
y pinto caricatura
cuando se me pone dura
la Nueva Ley del Talión.

Delicuescencia

Delicuescencia (canción: La corista)

 
Delicuescencia
 

En letárgico estado, la corista

esperaba la muerte en un rincón,
pasando  el rato, fuera de la pista,
entre función y función.
Era  espía del arte y de la danza
fumaba sensualmente,
cual puta de ocasión,
negándose a pesar en la balanza
si vale más un cuerpo tibio y envolvente,
que el orgullo de aplausos, que  su mente,
recargada de trajes desgastados
recusa ante el  ausente corazón ajado.
 
Qué  mal bocado.
Qué papelón sufrió.
Que campo descampado.
Creía que lo había hipnotizado
con su delicuescente decorado
sin micro ni condón.
 
Vaya tormento el himno de la noche
que acechante trepida ebullición,
con luces de Novalis decadentes.
de  mera sinrazón indiferente
si canta una canción extraoficial. 

En  una gruta artificial,
vulgar y recurrente,
que nada contra la corriente,
de espeso lodazal.
 
Decidida a escapar de la vertiente
intentaba  volar como esa hoja
del árbol otoñal que la despoja
de sueños de farándula y de fama.
Aúlla su simiente, cuando miente,
metáfora con labios de serpiente
buscando nueva cama,
que la lleve a creer que hay un mañana
que la aguarda incipiente al abordaje.
 
La corista jamás es una dama,
ni estrella ni señora.
Es la chica que entona un estribillo
del dueño  de escenarios con blindaje
La corista es un grillo,  atlético  y sencillo.
La que llora.
A veces es cigarra de algún viaje
al ritmo de martillos y embalajes,
o mucama que limpia telarañas;
y aunque bese  el anillo
del  triste solitario que la ultraje,
hosca y huraña,
la corista se entiende con la ruina
de bajarle la fiebre a la rutina

en la calle del Pez de Malasaña.

Poema que diera origen a la canción adaptada: La Corista (Folino-Gabetta)

Apología del suicidio

bardott

Estatua de B.Bardot en Buzios.

APOLOGÍA DEL SUICIDIO.

El amor por definición es eterno, nena.

Sigamos insistiendo.

El amor por definición es eterno, nena.

Si un solo ser humano fuera

capaz de amar a alguien hasta morir,

sigamos insistiendo.

Hay tanto trecho del amor al odio,

como distancia

de la verdad a la mentira:

apenas un punto contuso.

Un punto euclidiano no tiene medida,

ni dimensiones, ni peso. Es un ente

de la geometría como la recta o el plano.

Un dibujo trazado en la imaginación.

Los encefalogramas muertos

dicen que es complicado

desde aquel lugar

querer convertirse en poeta.

Nuestros salubérrimos cartílagos,

la briosa osamenta que nos sostiene,

los músculos y carrilladas

de química heterogénea,

con acentos ortográficos

y perpendiculares

que zanjan inconvenientes variados,

son renuentes al pesimismo.

Si digo lo contrario y me cruzo de vereda

tendré una excusa perfecta

para mi suicidio, esta noche abatida.

Un suicidio perfecto de los pies a la cabeza

a la orilla de mares ilusorios.

Brutal desolladura.

Rasguño, esclusa, excoriación fatal:

Tautología y verdades.

Sigamos insistiendo.

Es la vida una repetición inútil y viciosa.

Una prerrogativa inconveniente

que nos deja inermes ante el peligro

del amor.

El amor. Ahí está.

Míralo.

Míralo. Huele igual que las flores estivales.

Un saturnal con guirnaldas.

Una herejía. El cielo.

Un suicidio mayor no negociable.

Sigamos insistiendo.

El conflicto es el hombre – dijo Heráclito

¿dónde residirá el problema atávico?

Morir, matar,

amar, temer, partir.

Los verbos irregulares.

Mejor matar, mejor morir.

en sazón y dignamente.

Amar la muerte.

Temer la vida.

Partir del mundo

con la conciencia tranquila.

Nada hemos conquistado con quedarnos

a consumar los ritos ancestrales

para resistir este culto,

de sobrellevar nuestros nombres,

el terco fenómeno existencial

de la nada.

La nada que se viene tras la muerte.

La nada incandescente, que es la vida

que llevamos sin vivir

por fuerza de la costumbre.